miércoles, 15 de abril de 2015

Trillicidades Pura Vida!




Me despierto, como todos los días desde el último Viernes Santo, entre las 4:00y las 5:00 de la mañana. Los pájaros empezaron su día antes que yo. Por la ventana veo un mar de lucecitas que se extienden hasta un horizonte que se encapricha en despegarse del suelo. Cuando amanece, la ciudad se despierta entre montañas, salpicada de verde. Empieza el día para toda la familia y me preparo para absorber y disfrutar todo lo que viene...

Son ya dos semanas de nuestra llegada a Costa Rica y la mayor parte del tiempo la hemos pasado en Escazú, la zona donde viviremos el tiempo que dure nuestra aventura en este hermoso país. Ya los niños comenzaron en su nuevo Jardín, con pedagogía Reggio Emilia y yo los acompaño en su periodo de adaptación, aunque desde este lunes con mi esquema habitual de trabajo, el mismo equipo y los mismos clientes, part-time y remoto, esta vez más remoto.


El fin de semana alquilamos un auto, porque todavía no tenemos uno, y fuimos a la playa el sábado y a visitar un volcán y su bosque nuboso el domingo. Es realmente fantástico que las distancias sean tan cortas y que se pueda disfrutar de la naturaleza de tantos modos distintos en un solo fin de semana! Maravillados con cada paisaje, con cada flor y cada planta, con cada animalito silvestre que podemos ver en su entorno natural...


Ni bien llegamos descubrimos que las ardillas son habitantes frecuentes de los árboles. Que las mariposas azules revolotean por doquier. Que las flores pueden parecer de ficción, pero no lo son. Que dando vueltas por el jardín se pueden ver lagartijas verdes y azules, negras y amarillas. Que las personas pueden ser tan amables y serviciales que uno llega a sentir que está abusando.

De entre semana,  la nostalgia me ha sido compañía por momentos, cuando me he sentido sobrepasada y sola. Llegamos con los niños al mediodía sin que haya un almuerzo esperando y somos los cuatro para hacerlo todo, desde las compras y la comida hasta bajar a lavar y secar la ropa, para ir a la placita a jugar. Para recorrer por horas cada barrio y condominio para elegir nuestra nueva casita. Por supuesto hay quien participa más en una que otra actividad, se imaginarán. Si bien cada día hay algo para descubrir, nuevos sabores, nuevos olores, nuevos paisajes, estar fuera de la tierra de uno y lejos de la gente de uno, se siente.

Y no quiero ser injusta, porque la gente aquí lo hace todo para que te sientas como en casa: desde mis amigas ticas que conocí por FB cuando los niños eran bebés, las argentinas que conocí en los foros de argentinos en Costa Rica, las madres y maestras del jardín hasta la gente del hotel, todos tienen una respuesta amable a cada consulta, una recomendación,  un consejo, una palabra de aliento... Estoy realmente agradecida con todos y cada uno!

Así que aquí estamos, acomodándonos, adaptándonos, disfrutando y atreviéndonos todos los días. Es mi intención y mi deseo ir compartiendo por aquí esta nueva, gran y maravillosa aventura de nuestra familia.  Nos acompañan?














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