martes, 12 de agosto de 2014

La transición entre los dos jardines Waldorf

 
"Las Lechuzas" es el Jardín de la Escuela Waldorf Arcángel Gabriel, en Maschwitz, localidad donde vivimos desde fines de abril. El año pasado habíamos conocido la escuela en la "Tarde de juegos y aventuras", y nos había gustado mucho.
 
Como cuento en la entrada que habla de "Por qué los niños se cambian de Jardín",  al pensar en el cambio de casa tuvimos en cuenta la oferta educativa Waldorf y en marzo, aún antes de haber concretado la mudanza, comenzamos el proceso de admisión/reconocimiento en esta Escuela.
 
Hablando con algunos amigos me he dado cuenta que lo que vivimos no es lo que se vive o se espera habitualmente. En una  ocasión, al compartir con alguien esta vivencia, me dijo por toda respuesta "Utopía.com". Y ahí caí en la cuenta de la necesidad de contarlo, así que aquí voy.
 
Nos contactamos por mail con la escuela y nos citaron en esa misma semana para la primera entrevista, más que nada de carácter administrativo, donde la secretaria nos contó en detalle sobre la currícula, actividades, y demás características de la escuela. Nos sacamos allí  todas las dudas que teníamos hasta el momento y nos fuimos con una grata sensación de haber sido recibidas con cordialidad, honestidad, calidez.  Acordamos allí una próxima cita, esta vez ya en el Jardín, con las maestras y con los niños.
 
Fuimos con nuestros niños y cuatro de las maestras nos estaban esperando. En la sala había una pequeña mesa, con un mantel y una vela que fue encendida antes de comenzar a hablar y apagada al terminar la reunión . Alrededor de la mesa habían suficientes sillas para que todos, niños incluidos, pudiéramos sentarnos,  pero ellos prefirieron explorar los juguetes y la casita de la sala, estaban fascinados. La reunión duró fácilmente hora y media y durante todo ese tiempo jugaron con serenidad mientras sus madres y las maestras conversábamos acerca de nuestra familia y acerca del Jardín.  En este caso los adultos podemos hacer y decir, pero lo que cuenta de verdad son los niños.  Claro que toda la familia importa, pero lo que ellos muestran, vibran, manifiestan es lo que define si el proceso de admisión continúa o se detiene en esa instancia.  Llegando al final del encuentro nos preguntaron cuando teníamos idea de realizar el cambio y nos comunicaron que por su parte lo único que restaba era que los niños visitaran la sala donde potencialmente ingresarían, en el horario habitual del Jardín, para ver cómo se vinculaban e integraban con los otros niños.
 
Este último encuentro llegó dos meses después, estando ya instalados en la nueva casa. Fuimos los niños y yo, invitados por un periodo de casi tres horas a compartir las actividades cotidianas. Al principio estaban pegados a mí como abrojitos, pero poco a poco, lo familiar de las rutinas y actividades los fueron despegando y lograron compartir algunos momentos con soltura. Salieron muy contentos, y me dijeron que querían ir a ese jardín.... y al de ellos.  Todo un éxito.
 
Nos habían dicho que probablemente se requirieran varias visitas, pero ese mismo día las maestras me comunicaron que los niños podían ingresar al Jardín cuando nosotras lo decidiéramos. Tardamos un par de meses más en tomar la decisión, por un lado por lo difícil que nos resultaba dejar el Steiner y por otro, porque queríamos tener al menos una entrevista en el Clara de Asís, que es el colegio Waldorf más antiguo de la zona con oferta de primaria y secundaria, y que en todo este tiempo no habíamos logrado.  Finalmente, priorizamos el hecho de poder hacer el cambio este mismo año y pasamos la decisión por lo que sentíamos y eso era que estábamos llegando a un lugar que nos gustaba, nos hacía sentir cómodas y donde nos recibían amorosamente.
 
Cuando comunicamos a la Escuela nuestra decisión, además de completar los pasos administrativos normales, tuvimos que ponernos a escribir la "Biografía" de cada uno de los niños, con base en una serie de preguntas que nos dieron. En el Steiner, la biografía la hizo la médica antroposófica en una de las entrevistas, sólo teníamos que contestar y los niños tenían dos años y no cuatro. Fue una tarea ardua, pero enriquecedora.  
 
Una de las primeras cosas que me dijeron en "Las Lechuzas" fue que las maestras que recibirían a los niños querían un teléfono para contactar a quienes eran sus maestras en ese momento. Como todos los jardines Waldorf se reúnen periódicamente, dos de las maestras coordinaron para hablar acerca de la transición y de los niños, por supuesto.
 
Así como en el Steiner, sus queridas maestras se ocuparon de que los niños tuvieran el cierre que necesitaban, en "Las Lechuzas" se ocuparon del recibimiento. 
 
Una semana antes de las vacaciones, las dos maestras de la sala nos citaron para acordar cómo sería el proceso de adaptación de los chicos. Hablamos mucho acerca de los niños, de cómo esperábamos que reaccionaran, de las posibles estrategias para que llegaran confiados a su primer día y de cómo se desarrollaría la primera semana. Incluso se trató si sería mejor para ellos empezar con horario reducido o no y conjuntamente decidimos que lo mejor sería tener la misma rutina que los demás niños.  Tenía que decirles que yo iba a estar allí, pero allí no era dentro de la sala como ellos esperaban sino fuera.  Además de las biografías llevamos los tres informes del jardín anterior y durante las vacaciones de invierno las maestras se apropiaron de toda esa información.
 
El lunes pasado comenzamos las clases y la experiencia hasta ahora, ha superado la expectativa inicial. Pero merece otra entrada!  Así que aquí los dejo y espero que hayan disfrutado el relato.

domingo, 27 de julio de 2014

El chapuzón inicial en las redes sociales

Me gusta escribir. Me gusta escribir en mi blog. Disfruto haciéndolo y no obtengo más beneficio con ello que el que me brinda el proceso creativo y el compartir pensares y sentires con quienes me leen.
Por eso hasta ahora no había incursionado en las posibilidades de enlazar el blog con las redes sociales... Siempre veía en  otros blogs los botoncitos de FB, Twitter, Pinterest y aunque de vez en cuando le pongo una funcionalidad nueva a mi pequeño espacio cibernético, imaginaba que lanzarme en ese mundo implicaría demasiado trabajo de mantenimiento. Y tiempo. Que imaginarán, no me sobra.

Pues bien, la otra noche luego de la cena, compartí estas ideas con mi pareja y ella me dijo que seguramente había un modo de que todo se mantuviera actualizado automáticamente... La idea quedó rondando en mi cabeza y hoy que tuve "licencia" me puse a explorar posibilidades. Tenía razón. Varias horas y numerosos tutoriales en youtube más tarde, Trillicidades ya tiene página de FB, Twitter y Google +.  Puse los botoncitos con los links, el "Me gusta" debajo de los post  y un servicio de enlace que supuestamente va a actualizar automáticamente las páginas de FB y Twitter con los posteos del blog. Esta entrada será la primera prueba de esta funcionalidad.

Y es así que aquí estamos. Al borde. Conteniendo la respiración, juntando fuerzas y apoyándonos en nuestros lectores habituales para lanzarnos a esta nueva aventura... 1, 2, 3... ahora!!!





miércoles, 23 de julio de 2014

Trillicidades III



Hermanos, amigos, cómplices. Dulces y cariñosos. Traviesos y rebeldes. Ocurrentes. Aquí una recopilación de hechos, diálogos, travesuras que los muestran de cuerpo entero. Tan suyas que no pude más que titularlas de este modo...

Recopilación de posteos de FB de las cosas que hacen y dicen los enanos, de la más reciente a la más lejana, allá por octubre del 2013, en su tercera edición.







23 de julio

Otra charla de ayer en el auto:

G: Mamá, yo quiero que me hagas un muñequito de lana violeta
Yo: Bueno hijo, te voy a hacer uno. Cuando termine las polainas.
S: Yo quiero uno rosa pero si no hay rosa no importa, de otro color. Y para Nico (que dormía) le hacés uno verde?
Yo: Claro, del color favorito de cada uno. Para el día del niño, quieren?
G y S: Siiiii!
G: El mío que sea de cualquier color, pero que ande, ponele pilas...
Yo: Es de lana! No lleva pilas! Además los muñecos con pilas parecen divertidos al principio, pero después no. Sólo saben hacer una o dos cosas y si no tienen pilas, nada. En cambio los que funcionan con la imaginación del niño que los usa pueden hacer de todo! Mirá a Pedro, hace de todo... (el bebé de Sofi que debe ser como el Mascherano de los muñecos de tela según lo que narra su pequeña madre...)
G: (pensando)... Y donde vive tu imaginación Sofi? en tu cabeza?
S: Mis pensamientos viven en mi cabeza... pero mi imaginación no sé bien, creo que también en mi cabeza...
G: Bueno mamá, hacémelo sin pilas....

 

22 de julio

Gaby y Sofi conversando en el auto:
S: mi bebé nunca se porta mal
G: pero Sofi, vos si te portás mal a veces
S: ay Gabriel pero yo soy "humana" por supuesto que a veces me porto mal. Mi bebé no es humano: es peluche!

 


Esta mañana mientras preparaba el locro, Gabriel me pregunta qué vamos a comer.
Yo: "Locro"
G: "Y por qué? A mí no me gusta mucho!"
Yo: "Es que es una comida típica de argentina y hoy es 9 de julio, entonces es una forma de celebrar y recordar lo que significa. Porque un 9 de julio hace muuuchos años, los argentinos decidíamos que no íbamos a dejar que nadie nos dijera qué hacer, que nos mandábamos solitos"
G: "Ahhhh, creció Argentina! Se hizo grande"

Después seguimos con el tema culinario, muy interesado en mechar alfajores entre los pastelitos y las empanadas, pero no tuvo mucho éxito, jajaja!!!

 

27 de junio

Charlas de viaje con mis hijos de 4 años y medio

S: "Pero yo quiero vivir con ustedes siempre!"
Yo: "Y sí, hija, con quién crees que vas a vivir?"
S: "Cuando me case no voy a vivir más con vos. O vos vivís con tu mamá? No! Y yo quiero vivir siempre con ustedes!"
Yo: "Está bien mi amor. Como quieras. Pero creeme que no vas a tener ganas de vivir con nosotras si te casas. E incluso si no te casás, no es obligatorio casarse"
S: "Es que yo quiero casarme, pero no me animo"
G, que no podía quedarse afuera: "Yo me animo a casarme. Pero a que me tiren arroz, no. A eso no me animo"

26 de marzo

Sinceramiento de Nico, cuando nos quedamos solos en la cocina (sin referencia directa pero sí evidente al pedido de hermanitos de ayer):
Nico - Mamá te tengo que decir algo
Yo - Si? (suspenso total)
Nico - Yo creo que no estoy preparado para cuidar un niño pequeño, sabés?

Se sacó un peso de encima, jajaja!!!

 

25 de marzo

Mis hijos no paran de pedirme hermanitos. Sí, en plural, pero parece que tres ya no, con dos se conforman. Sofi me dijo que no quiere que me ponga flaca porque quiere que en mi "panzota" -un divinor la gorda, jajaja!- me entren dos bebés. Dicen que ellos los cuidan y ya les encontraron lugar en la luneta del auto para las dos sillitas. El único problema, al parecer, vendrían siendo los pañales, porque el resto ya se lo repartieron... Tuvimos una charla interesante al medio día, jajaja!!!

 

19 de marzo

Diálogo matutino:
Yo - Hoy se van a poner botas porque llovió mucho anoche
Gaby - Iupiiiiii!!!!! Día de chapoteo!!!!!!!!

 

7 de marzo

Estoy muy orgullosa de mi niño... y cada vez más convencida de lo importante que es respetar los tiempos y los modos de cada quién. Él, que siempre se queda aferrado a mis piernas, que le cuesta soltarse de mi mano aún cuando tenga muchas ganas de jugar si la gente o el lugar le resulta extraño, que nunca se había quedado sin alguna de sus mamis fuera de casa, hoy, solito, decidió que quería ir a la casa de la abuela M. Sólo le pregunté si estaba seguro y me dijo "estoy muy seguro mamá". Lo dejé a las 11 a.m., recién hablamos por teléfono y me dijo que estaba muy bien, que lo pase a buscar mamá cuando salga del trabajo. Mi niño valiente! Te amo!

 

23 de febrero

"Mamá, que comen las víboras para ser tan largas? Gusanos?"
Lógica impecable, inocencia infinita...

 

29 de enero

Listo. Creánlo o no, ya terminamos con la casa los niños y yo. Les dije que E. no viene más y que por unos días tenía que hacerlo yo y se ofrecieron a ayudar y lo hicieron de verdad. Gaby armó su cuarto, las tres camas. Sofi ordenó el sector de juegos y barrió el pasillo. Nico puso las almohadas en mi cama. Entre todos levantamos la mesa del desayuno y acomodamos la vajilla limpia de anoche. Mientras yo hacía los baños, se cambiaron solitos. Ya les dije que me pueden?

 

26 de noviembre de 2013

Cada día más feliz con la escuela que elegimos para los chicos... hoy para su cumpleaños tuvo cada uno su pequeña torta y les cantaron por separado el feliz cumpleaños a cada uno... Que sea lo natural que consideren que hay tres cumpleaños el mismo día y no uno solo compartido es un plus, que para mí, vale oro...

 

21 de noviembre de 2013

Sofi ya se ata los cordones de las zapatillas!

 

18 de octubre de 2013

Si hubo un personaje infantil al que amé, esa fue Heidi. Comía pan con queso y tomaba leche y me sentía casi como ella. A los cinco años me leí el libro -uno bien grueso, amarillo, con una nena con sombrero en la tapa que no era "mi Heidi" pero igual. Gracias a YouTube y a mis hijos, la estoy disfrutando de nuevo, un capítulo antes de la siesta cada vez. Hoy fue el primer día que Sofi se columpió solita, por momentos pensaba que iba a salir disparada pero contenía el aliento y la animaba y ella reía y reía a carcajadas y me dijo: "Mamá, viste? Soy como Heidi, llego hasta el cielo!"... Un lagrimón


domingo, 20 de julio de 2014

Amigos

Aunque este es un espacio de ellos, de mis hijos, lo tomo prestado por hoy para hacerlo mío, como homenaje a mis amigos. Esto lo compartí en mi muro de FB pero algunos de mis amigos no pueden leerlo por allí, así que aquí está:
 
Tengo amigos con los que comparto algunas ramas de mi arbol genealógico. Tengo amigos con los que compartí la calle y la vereda que se llenaban de nuestras corridas, de nuestras risas y nuestras bicicletas. Tengo amigos con los que compartí banco, maestra y recreos. Tengo amigos con los que compartí fiestas de quince, pintar juntos el aula, pedirle a la profe que pase la prueba para otro día, tortitas de chicharrones y musica mientras pintábamos o hacíamos esculturas. Tengo amigos con los que compartí el mate mientras estudiábamos por horas, guitarreadas y truco los jueves, tubos de ensayo en el laboratorio. Tengo amigos con los que me tocó compartir pabellón y guisos, discusiones de política y bromas de ciencia. Tengo amigos con los que salimos a marchar por mejores condiciones de trabajo y mayor reconocimiento para los investigadores argentinos. Tengo amigos con los que compartí café y oficina, reuniones con clientes, clases de yoga a horas de salir en vivo en un proyecto. Tengo amigos con los que compartimos el hecho de haber nacido de nuevo con nuestros hijos. Tengo amigos con los que luché para que nuestra familia pudiera ser como cualquier otra familia. Tengo amigos con los que hice gatitos de lana, velas de cumpleaños y farolitos. Tengo amigos que me encontré en la vida porque sí, porque así estaba previsto. Algunos de estos amigos se quedaron para siempre en mi corazón, junto a eso que compartimos. Otros, además, me siguen acompañando en este camino tan hermoso y mágico que es la vida. Con todos ellos he compartido alegrías o penas o charlas infinitas o mate o una mirada del mundo o una mirada del cielo. Con algunos pocos, todo eso junto y mucho más. Cada uno, en el encuentro, ha enriquecido mi vida, ha ensanchado mi corazón, ha despejado mi vista. Tomo el día de hoy como excusa para agradecer con amor, por su presencia... Feliz día amigos!

 

sábado, 19 de julio de 2014

Por qué los niños se cambian de jardín...

Los que nos leen hace un tiempo, saben que nuestros hijos van a un Jardín de Infantes Waldorf, el Rudolf Steiner, desde el año pasado. 
Desde que nos dieron la vacante en el jardín, momento de gran felicidad para nuestra familia, empezamos a buscar una casa  para mudarnos por la zona y pusimos en venta nuestro departamento. Fundamentalmente queríamos que nuestros hijos tuvieran un jardín con pasto verde, con algunos arbolitos, con flores que no estén en maceta sino en la tierra. Que ir a la escuela no implicara un viaje tan largo, que para jugar al aire libre bastara con abrir la puerta trasera de casa.  En un año y medio encontramos no más de tres o cuatro casas a las que hubieramos podido acceder, pero el departamento no se vendía y las casas iban una a una dejando de aparecer en los listados. El día que tuvimos una oferta por nuestro departamento llamamos a la última que nos había gustado pero ya estaba vendida. No encontramos nada por la zona.

Un poco animándonos a un juego en el que nos imaginábamos viviendo en una casa fuera de la ciudad, llegamos a "mirar" que había por Maschwitz. Encontramos una casa que podiamos pagar sin endeudarnos y con un resto para, probablemente, un segundo vehículo. Y el mirar por esa zona no fue casual, sino siguiendo el mapa de distribución de la oferta educativa Waldorf: hay varios jardines y dos escuelas, una de ellas incluso con el nivel secundario completo en la zona.

En fin, tomamos coraje y nos mudamos. Van a hacer ya tres meses de este cambio y algo de lo que vivimos en los primeros días lo pueden leer en la entrada  "Cambia, todo cambia" de mi otro blog.

Pero si desde nuestro departamento en la ciudad,  el Jardín de los chicos nos quedaba algo lejos, desde la casa nueva son nada menos que sesenta los kilómetros que hay que recorrer de ida y vuelta cada día.  Encontramos muy cerca de casa un hermoso Jardín de Infantes en la Escuela Arcángel Gabriel, donde nos recibieron con calidez y entusiasmo. Preferimos demorar el pase hasta luego de las vacaciones de invierno, para que los chicos pudieran cerrar, aunque sea parcialmente, un ciclo en su Jardín actual.

Hoy es el último día que los niños fueron a su Jardín. En el post "Último día en nuestro Jardín Rudolf Steiner" les contamos como fue y que sentimos...

Asi que aquí estamos, tratando de acomodarnos a la despedida de nuestro jardín amado y con el corazón y la mente dispuestos a darle la bienvenida al nuevo...
Nuevas puertas, nuevos amigos, nuevos senderos, nuevas aventuras...
Lo vivido queda grabado a fuego y para siempre, los amigos que hicimos seguirán siéndolo, el amor que recibimos seguirá latiendo en nosotros...

 



viernes, 18 de julio de 2014

Último día en nuestro Jardín Rudolf Steiner

Y sí. Ya no tengo dudas ni a quién decirle una cosa por otra... los enanos habrán sido los alumnos y nosotras sólo sus madres pero no por eso es menos nuestro que de ellos, es de todos, es un jardín que es el jardín de la familia... Y los que allí están o estuvieron pueden dar fe de que no falto a la verdad con lo que digo.
 
Y hoy fue el último día de los niños allí y de nosotras allí, y  costó. Y cuesta ahora que escribo.
No faltaron los abrazos, las emociones, las bellas palabras. Entre los niños y entre los grandes también. Qué felicidad y cuánta tranquilidad de saber, hasta el último momento, que no podríamos haber elegido mejor en cuanto a la educación de nuestros hijos.
 
Los detalles más simples. La emoción del maestro de euritmia que quiso compartir de su mano el último tren desde el patio hasta la puerta de su sala. La amorosa contención de sus maestras, por quienes sentimos una gratitud infinita, imposible de describir con palabras. Las bellas carpetas conteniendo sus dibujos de otoño e invierno, los informes adelantados para que los podamos entregar a tiempo en la nueva escuela. El abrazo de quien día a día nos recibe y atiende nuestros llamados telefónicos -que hoy también le dejó a los chicos el privilegio de hacer sonar la campanita que llama a las salas. El grupo de mamás escuchando, conteniendo, sumando fuerza. El amigo que les dijo que los iban a querer siempre y que cuando no estuvieran también los iban a querer. Y el otro que se volvió de la puerta para abrazar a cada uno levantándolos del suelo y dándoles un beso. El papá que me pidió que no le dijera nada, que fuera un día como cualquiera, que nos saludáramos hasta mañana.  AMOR. Esto es lo que recibimos día tras día.
 
Desde hace un tiempo empezamos a preparar  algo que pudieramos dejar en manos de todos quienes estuvieron tan cerca, que reflejara lo que sentimos. Encontramos la forma en un pequeño libro de poemas y lo que sigue es un poco de su  historia y de cómo logramos concretar esa idea...
 
El libro Postales Sanrafaelinas a la Pluma lo escribió mi papá. Lo tipeó, lo diseñó y lo encuadernó él, con la ayuda de toda su familia hace ya mucho tiempo. Yo era una adolescente por ese entonces e hice las ilustraciones que acompañan a sus poemas. Los médicos le habían dicho a mi papá que le quedaban, a lo sumo, seis meses de vida. Después de creerlo por dos meses -que pasó en cama y atado a un tubo de oxígeno- decidió que luego de haber plantado varios árboles y habiendo tenido a sus dos hijos, lo que le faltaba en la vida era escribir su libro. Más bien juntar sus poemas en un libro.  Y así lo hizo, acompañando a la idea de que tal vez pudiera ser un recurso para afrontar su transplante de corazón y pulmones, que un tiempo más tarde decidió no realizar. Su libro se presentó a días de terminado en la Feria del Libro de San Rafael, en la primavera de 1990. Luego, junto a sus exposiciones fotográficas de paisajes de San Rafael, que se llamaban "Postales Sanrafaelinas", presentó su pequeño libro de poemas en la Ciudad de Mendoza y en la Ciudad de Buenos Aires. Uno de sus poemas, "La Tormenta" había ganado hacía ya varios años, una mención especial en el Concurso Nacional de Poesía. Resta decir en esta historia que los seis meses que le quedaban se transformaron en trece años, once de los cuales podrían calificar como suficientemente buenos en términos de su salud.
Si bien no muchos ejemplares salieron a la luz, un buen número de sus libros quedaron en una etapa intermedia. Teniendo de cómplice a mi mamá, que los trajo de San Rafael en su último viaje y a una amiga que me ayudó diseñando la tapa, pudimos re-editar, muy artesanalmente -otra vez-, una limitadísima tirada del libro, sólo para este momento. El corte que ayuda a emparejar bordes, tapas y hojas, lo terminó ayer una encuadernadora artesanal, que justamente es la persona que nos vendió la casa donde vivimos hoy. Un detalle que para mí no es menos significativo.
Los niños dibujaron y pintaron cada bolsita de papel y nos dijeron para quién era cada una. Cuando veía salir a los amiguitos de la sala con las bolsitas y una sonrisa, no pude evitar volver a emocionarme.
 
Y a la noche, cuando creía que ya había superado el momento, después de mirar tres veces cada carpeta de dibujos y haber leido en detalle cada informe, viene uno de mis hijos y me dice que las Tanten les dieron los gorritos que usaron el año pasado en la Fiesta de los Enanitos justo cuando yo iba a abrir las mochilas. No pude hacerlo. Lo dejo para otro día. Es mucho por hoy.
 
Te vamos a extrañar querido Jardín. Ya vamos a ir de visita. Si hicimos 60 km todos los días durante tres meses, no hay motivo por el cual no podamos hacerlos de vez en cuando. Te vamos a extrañar. Pero sabe que vas a vivir para siempre en estos cinco corazones que te llevan muy dentro.
Hasta pronto!

 

viernes, 7 de febrero de 2014

Hermanos

Llegaron sus cuatro años y con ellos, algunas novedades. La más fuerte para mí, como madre gallina que soy, es que mis pollitos ya pueden jugar sin mi presencia y participación y se animan a hacerlo así en la plaza si estoy cerca mirando.

Fuimos como tantas veces a la plaza de Belgrano R,  no había lugar para quedarme dentro del arenero y vi un banquito que me llamaba desde la puerta. Me senté allí y empezó la película más bonita que haya visto en mi vida:

Sofía, Nicolás y Gabriel jugaban cada uno con su balde y palita. Estaban sentados a unos metros uno de otro, cada quien hacía su torta, castillo, comida, en fin, concentradísimos. Pasaron así unos diez minutos. De pronto, sin hablarse, se juntaron y empezaron a construir algo comunitariamente: uno traía más arena, otro juntó ramitas y las iba poniendo por aquí y por allá, la otra construía y dirigía la obra. Estuvieron así por un buen rato.

Algo los llamó a la acción más fuerte y salieron disparados como resortes. Gabriel fue a los columpios y me saludó con su manito mientras me mostraba lo alto que llegaba. Sofía fue a las barras paralelas y empezó a treparse y hacer pruebas e intentar cada vez una morisqueta más difícil. Nicolás encontró el puente colgante sin niños y aprovechó la oportunidad para vencer su miedo a cruzarlo, a su tiempo y sin presión, para poder tirarse luego por el tubo-tobogán: lo hizo! Y luego, unas diez veces más...

De nuevo y no sé si hubo un llamado que yo pude no haber oído, se juntaron en el juego del puente: corrían y se tiraban uno detrás del otro, no paraban de reirse; se tomaban de las manos y se largaban en trencito y de la mano seguían corriendo para treparse y volver a subir. Otra vez cada uno abría las piernas para que su hermano fuera delante en el hueco, luego los tres abrazados, y así. Reían y reían. Me saludaban felices, querían que viera cada una de sus locuras en el tobogán.

Fue el período más largo de juego. Una vez más, cada uno volvió a lo suyo: en la arena, en las barras, en el caballito que se mece si uno se mueve fuerte, fuerte.

Me moría de ganas de ir y abrazarlos y besarlos y decirles que los amaba, pero esperé para eso que ellos decidieran que ya estaba bien de juego y vinieran a mí. Era su momento. Lo disfruté y me emocionó verlos.  No podía dejar de pensar en lo que una vez leí, que el mejor regalo que los padres pueden hacer a sus hijos es un hermano...


viernes, 31 de enero de 2014

De como están evolucionando los dibujos de los niños...

En este último tiempo es impresionante como están evolucionando los dibujos de los niños: pasaron en pocos meses de hacer líneas, formas simples y garabatos a dibujar árboles con manzanas, tortas con velas encendidas y confites, jardines de flores con mariposas con piso de pasto y cielo, pajaros en vuelo, jirafas, focas, niños con una gran cantidad de detalles en sus rostros, con brazos y manos, piernas y pies. Soles, edificios con personitas mirando en las ventanas. Barcos. Su familia completa. Ellos y sus dos hermanos jugando o corriendo o con un globo que de pronto se desinfla. Letras, muchas letras, muchísimas letras. Les encanta dibujar, a dos de ellos por lo menos. Están todo el tiempo pidiendo hojas y lápices, tanto que les bajamos al cajón que les queda más a mano, todo lo que necesitan y les compramos nuevos blocks de hojas, como para que no les falte. Pueden hacer unos diez o quince dibujos por cabeza una mañana cualquiera. Y lo mismo a la tarde. Ya casi no doy a basto poniendo nombre y fecha y descripción. He optado por ponerle nombre al block y definir que esto lo hicieron en enero 2014. Hoy usan marcadores y mañana crayones y más tarde lápices de colores. Y luego me piden los pinceles y las acuarelas. Me impresiona. Nos regalan todos los días un sinnúmero de dibujos a mi mujer y a mí y tenemos que guardarlos en un sobre o carpeta y a los días vienen a ver si los tenemos.
Entiendo que en el desarrollo de cualquier niño esta debe ser una etapa normal, este cambio digo, en el interés y en cómo los dibujos van adquiriendo una figuración que no poseían. Pero en su propia historia personal es un hito de gran importancia, al menos para mí.
Me llama la atención que Gabriel, que ahora no tiene interés casi en dibujar o pintar era el que más disfrutaba hacerlo de pequeñín... se transformaba, cantaba y se iluminaba cuando sostenía el pincel y los colores iban y venían acompañando a su pequeña manito... Era mágico verlo...
Sofía hace un poco más de un año que empezó a mostrar su placer por dibujar y pintar. Antes disfrutaba de pintar sus manos y su cara y "probar" los colores. Diría que durante todo el último año ha disfrutado mucho esta actividad y tiene una producción muy importante.  
Nicolás hasta hace un mes, poco más  o menos, sólo pintaba o dibujaba, y sólo algunas líneas o manchas, cuando sus hermanos lo hacían. No había mostrado iniciativa. De un día para otro se ha transformado en un artista entusiasta y ha evolucionado en sus creaciones de modo muy importante. Les comparto nuestra galería de arte:


Niño

Gato

Árbol con manzanas

Mariposa

Cocodrilo de papel, sin ningún modelo ni imagen previa

Vaca en el campo, con mariposa de colores, árboles, cielo, gotas de lluvia.









































Fe de erratas: Por no tener las imágenes, tardé un tiempo en publicar este post luego de escribirlo. En ese lapso los niños volvieron a pintar con pinceles y acuarelas y Gabriel, si bien siguió con sus obras abstractas, volvió a sumergirse en el encanto de sus primeras pinceladas: cantaba y se iluminaba mirando las líneas de color aparecer y entremezclarse. Me sentí muy feliz.

jueves, 23 de enero de 2014

Presentando mi nuevo blog

Me robo apenas unas líneas de este espacio dedicado a mis niños para contarles que he decidido empezar un nuevo blog acompañando un nuevo proyecto: volver a mi peso saludable.


Los invito a visitarlo y dejar sus comentarios, serán bienvenidos como siempre!

jueves, 2 de enero de 2014

Saliendo del círculo de lo predecible

A diario aprendo de mis hijos, pero ocasionalmente surge algún aprendizaje que me moviliza y me conmueve, y sobre uno de ellos quiero contarles hoy.

Ayer a la mañana, uno de mis hijos -a quien le cuesta mucho ordenar y las veces que lo hace es en medio de discusiones, amenazas y finalmente auxilio de sus hermanos o sus madres- se fue a su cuarto y estuvo jugando solo y en silencio por unos minutos.

Toda madre sabe que ESO debe preocupar :)

La cuestión es que me encaminé por el pasillo para ir a ver qué pasaba. Apenas escuchó mis pasos se paró unos metros delante de su puerta, mudo y sosteniéndose la remera. De buenas a primeras me pareció sumamente sospechoso. Apenás entré por la puerta confirmé lo presentido:  una gran montaña de colchas, sábanas, almohadas y almohadones se erguía caótica y desafiante en medio de su habitación.

Lo confieso: la primera intención fue pegar cuatro gritos, decirle que desarme eso y ordene todo, que no puede tirar la ropa de cama en el piso... En fin. Pude en breves segundo anticipar el desenlace: llantos, quejas, gritos, los consabidos "es mucho" "yo solo no puedo" y mi enojo aumentando gradualmente...

Pero en cambio lo miré. Estaba parado a mi lado, mirándome, estático y creo que atemorizado. Probablemente lo atravesó la misma película que pude ver pasar ante mis ojos. Pude verlo tan pequeño...

Le pregunté por qué  había hecho eso, con la voz más calma que pude.
"Es que yo quería hacer una pileta espectacular, para poder tirarme. Y entonces necesitaba todo eso"
Claramente. Si uno se quiere zambullir en algo, mejor que ese algo sea mullido.  Y con la temperatura que hacía afuera y todos los lugares de recreo cerrados por el comienzo del año, muchas opciones no había que usar la creatividad dentro de casa.

Casi sin reconocerme, le pregunté si creía que iba a jugar mucho tiempo y me dijo que no. Le pregunté también si él pensaba levantar todo del piso cuando terminara y me dijo que sí.

Me fui del cuarto y lo escuché saltar y reir por un rato.
En una media hora sentí sus pasos apurados y lo vi, orgulloso, sonriente y agitado viniendo a buscarme, a condición que le diera la mano y cerrara los ojos.

Fui con él y al llegar a su cuarto, vi como las tres camitas estaban armadas (acordes a su capacidad de armado, claramente) y los almohadones recogidos y el piso despejado. Su sonrisa se extendía de un lado a otro en su radiante carita.

Lo abracé y lo felicité y estuvo el resto de la mañana de muy buen humor y yo también.

No me esperaba ni de casualidad semejante efecto. Casi ninguno de ellos pude prever.  Me alegra inmensamente haberme detenido a mirarlo, poder salir del reflejo y tratar de pararme sobre sus talones.  Me di cuenta que lo hago menos a menudo de lo que pensaba. Que bueno cuando podemos sorprendernos incluso a nosotros mismos saliendo del círculo de lo predecible. Cuando la prioridad es el vínculo, el otro siendo él mismo.

Creo que fue un gran aprendizaje. Creo que aún no llego a comprender por completo la lección, pero me siento profundamente agradecida de haberla recibido.

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