martes, 17 de diciembre de 2013

El cumple de 4 x 3 x 3... Hermoso!!!

Seguro que el primer x 3 lo adivinan, ya que son tres niños cumpliendo sus primeros cuatro añitos. El segundo  corresponde a la cantidad de veces que festejaron su cumpleaños!!!

Sí, este año y por caer al principio de semana, trasladamos el festejo oficial de martes a domingo. Pero el martes algo había que hacer y en el jardín les hicieron su propio festejo, así que no era raro que la semana siguiente alguno de ellos preguntara si hoy festejábamos su cumple... De más está decir que aman las celebraciones y en eso, definitivamente, me debo hacer cargo :)

Los días de preparación fueron intensos, con idas y venidas... con llamados urgentes a todos los dioses de la creatividad para resolver cada problema con el que nos encontrábamos y salir airosas.
Elegir y comprar sus regalos de cumpleaños fue maravilloso, encontramos para cada quien lo suyo: una casita de madera con sus habitantes para Sofi, una estación de servicio con autitos de colección para Nico y una marioneta de Pinocho para Gaby.

El martes, día verdadero de su cumple, se levantaron con canciones y un rico desayuno y fuimos las dos mamás a llevarlos al jardín.  Allí los esperaba una seguidilla de cariñosos saludos de las Tanten, los compañeritos, los papás y mamás de la sala. Una de sus maestras los recibió en la puerta, se sentó en el escalón para quedar a su altura, los tomó de las manos y les decía que estaban hermosos y más grandes, que le parecía que habían crecido porque ese día cumplían cuatro años... Ellos encantados!

Les hicieron el festejo, al que no asistimos, porque es interno de la escuela. Una torta pequeña para cada uno con un centro de flores, la vela que les hicimos a principio de año para cada uno y las cuatro velitas por sus cuatro años. Cada uno eligió su angelito entre sus compañeros de sala, les contaron un cuento de unos niños celestiales que venían a la Tierra (éramos nosotros mamá!), les cantaron el feliz cumpleaños por separado y les regalaron tres primorosos gatitos tejidos.


A la tarde en casa les esperaba el festejo con las mamás, la abuela C y el tío J que viajaron de San Rafael para el cumple, los abuelos H&M y la tía M.  La abuela trajo la torta y con los chicos decoramos la casa con banderines y globos y música de niños y sus risas y juegos

Pasaron cinco días, interminables para ellos y de una fugacidad indescriptible para las madres, en las que se dedicaron a esperar y preguntar por el festejo ellos y  a terminar todos los detalles pendientes nosotras.

Que las piñatas, que los regalitos, que las flores, que los últimos arreglos por la comida, que las tortas, que la ropa que iban a usar, que las bebidas, en fin, ya se sabe.
El contenido de las piñatas fue de un debate interesante, debo decir. No me gustan, lo confieso, pero las pidieron con tanta ilusión... que accedí siempre que tuvieran un poco de tradición, así que me puse manos a la obra con las piñatas mexicanas. Creo que de aquí en adelante será un año sí y otro no, salvo que los convenza de mi parecer.

Llegó el domingo y en la mañana misma se nubló y casi me da un soponcio, porque venía controlando el pronóstico desde hacía días y a veces decía que iba a llover y otras que no y en fin. Lo hacíamos al aire libre, en el parque de su Jardín de Infantes y no quería mudarlo entre cuatro paredes.

Gracias a Dios, el día estuvo precioso. Y el festejo también. No faltaron risas ni juegos, la comida estuvo rica, la bebida fresca y las tortas que habían pedido los niños cumplieron sus expectativas. Fueron casi todos los invitados y nadie se quería ir, lo que creo que es buena señal. Les dejo aquí mismo una serie de imágenes que todo lo cuentan... Ojalá las disfruten!













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