jueves, 14 de noviembre de 2013

Preparativos de cumpleaños

Cada año, la fiesta de cumpleaños de los niños se instala por etapas en casa, iniciando más o menos en agosto. Que sí la hacemos aquí o allá, que las tortas, que la comida, que la decoración, que los souvenires, que la tarjeta de invitación, en fin.... Todo eso que involucra el festejo y que debo reconocer, nos encanta.

Amamos planificar y encargarnos de todos los detalles del cumple de nuestros hijos. Tanto es así que a veces el tema "regalos" queda en un segundo plano. Si no fuera por las abuelas, que insisten e insisten con el tema y logran ponernos en sintonía, creo que el nuestro sería, simplemente, su fiesta. Queremos que cada uno la viva como "su" fiesta, que la disfrute, que la recuerde luego con mucha alegría.

Este año se suma a la magia de la fecha que ahora ellos tienen una mayor conciencia del cumpleaños y hace mucho que lo esperan. Y cada cosa nueva que logran en esta aventura de vivir y crecer, se la atribuyen a la cercanía del cumpleaños: "es que ya casi voy a tener cuatro años", reforzando con sus cuatro deditos levantados y unos ojitos que sonríen para acompañar a esa boquita que se extiende y eleva de lado a lado de sus pequeñas caritas.

Así que aquí estamos de preparativos, un poco atrasadas porque nos hemos enganchado con la movida artesanal, así que es mayor el trabajo, pero creo que vale la pena. Tenemos un par de sorpresas que creemos les van a encantar.

Lo vamos a festejar en el Jardín de los chicos, ellos nos pidieron que lo hiciéramos allí porque muchos de sus compañeritos así lo han festejado. Nos prestan el patio, mesas, sillitas, jarras, vasos, y el uso de los baños y la cocina.

Ya hemos contratado unos juegos de bolitas (o canicas) que entretienen mucho  a los niños y a algunos padres también, para qué negarlo... Los hay super simples, con el poder de hipnotizar a cualquiera en el movimiento armónico y continuo de la fila eterna de bolitas deslizándose en pendiente hacia abajo, para un lado y para el otro... Los hay complejos, de habilidad e ingenio, donde hay que meter por turnos bolitas de distintos colores en un espacio pequeño sin poder usar las manos dentro del espacio de juego. Hay otros donde dos personas deben ponerse de acuerdo para realizar los movimientos y uno más donde puedes jugar a ser un surfista y mostrar tus habilidades de equilibrio para guiar con los movimientos de tu cuerpo a las bolitas por un complejo laberinto. Realmente es muy divertido.

Las tres tortas las va a hacer la tía Jo, como el año pasado. Yo me encargo sólo de decorarlas. Todavía no sé cómo lo haré, y ya creo que viene siendo hora de decidirse...

La tarjeta de invitación está a medio construir... esta vez mezclamos el arte manual con el digital, ya veremos que sale.

Los souvenires están a cargo de mi mujer, ha tenido dos ideas geniales. Me ha hecho los prototipos para que vea si me gustan y me han encantado. Pensaba ayudarle pero estoy retrasada con mis propias asignaciones, así que veremos.

Lo que queda para mi, no puedo contarlo porque junto con los souvenires son parte de la sorpresa de este año.  Pero ya queda poco, así que en breve podrán verlo.

Les dejo por si quisieran ponerse un poco melancólicos, como yo en estas épocas, con los recuerdos de su primer cumple, con los sentimientos que me invadía cerquita de su segundo cumpleaños y con lo poquito que logré escribir una vez pasado, bien pasado, su tercer cumpleaños. Venía bien hasta que repasé todas estas entradas viejas y empecé a moquear como de costumbre para estas fechas. Espero que las disfruten como yo.

Y qué dicen? Cómo les va a ustedes la preparación de los festejos?

La estacionalidad de mi blog

Aunque no lo quiera así, aunque me lo proponga, siempre hay una época del año que va más o menos de octubre a febrero, a veces más, a veces menos, que mi blog se queda descuidado  y solo. Año tras año lo compruebo.

Y no debe ser casual... la cercanía al cumple de los enanos, las fiestas, las vacaciones... Un sinnúmero de eventos que se juntan, entrecruzan y hasta multiplican, se confabulan en contra de mis escasos tiempos libres que puedo dedicarle a mi blog.

Pero ahora -y para variar- me encuentro obligada a hacer una pausa. Si, si, otra vez estoy enfermucha. Tengo anginas, pero de esas que tragar un sorbo de agua es un reto doloroso. Dicen que debe ser el estrés. Será.

Algo bueno tiene y es que aquí estoy, tratando de romper con esta cadencia de ausencias estacionales de mi blog.

Un abrazo!
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