lunes, 3 de junio de 2013

Cuentos de mesa hogareños... el gran despliegue!

Para cualquier allegado a la pedagogía Waldorf, la sola mención de los "cuentos de mesa" evoca un recuerdo grato o al menos una representación mental.  Yo, que hace unos años llegaba de estreno, la primera vez que escuché la expresión no sabía bien a que se refería aunque claramente sé qué es un cuento y qué es una mesa, ni va que lo aclare, no? Pues bien, simple, simplísimo, es un cuento que se desarrolla o representa sobre una mesa. O una caja, o el piso, según la disponibilidad de elementos y creatividad del narrador.

Conocedora de la rutina del jardín de mis hijos (por mi experiencia intensiva "dentro" del jardín las dos primeras semanas-que ya les contaré y por lo que nos habían mencionado en reuniones) sabía que los niños antes de irse a casa, son invitados a escuchar un cuento de parte de sus tanten (maestras jardineras, la traducción del alemán es "tías"). Y sabía también que en algunos momentos se prepara un cuento especial al que asisten niños de varias salas y este es representado con muñecos de tela, animales de lana, tela o madera y en una escenografía muy lograda con telas, troncos, hojas, flores o piedras según la estación. Todo esto se reserva oculto con una tela delgada por encima y recién cuando va a empezar el cuento dos niños son invitados a descorrer la tela y revelar la magia preparada por sus maestras mientras cantan una canción, en el jardín de mis niños esta canción se entona en alemán por ser un colegio bilingüe. Y esto ultimísimo que les cuento lo sé porque mis hijos lo imitan exactamente así en casa, ni siquiera me lo han dicho, pero lo hacen así, asíque así debe ser como lo han visto. Da mucha ternura ver como mientras cantan reproduciendo muy ajustadamente la fonética que escucharon, sus ojitos cobran un brillo especial, están bien abiertos, suben las cejas y la frente y direccionando su atención con la pera (barbilla) levantada hacía el niño elegido lo convocan por ayuda. Y cómo dicen "no" con una sonrisa tierna pero con un movimiento claro de la mano si el que se señala así mismo con un dedito apuntanto el pecho no era el destinatario de la mirada -y la decepción de este) y como dicen "sí" con toda la cara iluminada cuando en silencio el elegido pregunta si es él quien va a prestar ayuda (y su alegría indescriptible al descubrir que sí). Prontamente uno y otro cambiarán lugares así que no hay desencantos permanentes ni estancias prolongadas en sitial de honor, créanme.

Pues bien, hará un mes que mis hijos hacen estas representaciones en casa. Por turnos. Cada uno prepara su escenografía y escoge sus personajes y luego se cumple el ritual mencionado de develar el escenario del cuento.... a propósito  les había dicho ya que, en casa, la tela por la cual se alegran de ayudar a descorrer o se decepcionan si no son requeridos para ello, es imaginaria? Pues sí, es imaginaria y hay que ver como los dos esperan a que las manos estén en el piso al mismo tiempo y repiten en forma armónica y conjunta el movimiento hasta acomodarla con mucho cuidado detrás de la mesa. Una tela imaginaria señoras y señores, merece el mismo respeto que una tela de verdad.

En general las historias de mis niños son muy simples, hay un personaje principal al que le sucede algo que quiere solucionar y va caminando y encuentra a otros personajes secundarios de participación efímera que siempre quieren ayudarlo en su tarea. Al final el cometido se cumple y el cuento es cerrado con gran alegría de todos y puede que reaparezcan algunos de los personajes a saludar al victorioso protagonista. Los personajes  son sus muñecos de peluche y cada uno, se actúa a si mismo: el oso es un oso y el tigre es un tigre, la muñeca puede ser una niña, una mamá o una bebé, pero hasta ahí llegamos. Es lo esperable para su edad. El objeto externo los anima a representar algo con él en concordancia con lo que ese objeto es. O eso es lo que he leído.

Resulta que aquí ha sucedido algo con uno de los niños. El está muy lleno de energía y suele faltarle paciencia, y aunque esperó su turno no quería perder tiempo con los personajes y ya se había hecho una historia en su cabeza que quería narrar: tomó entonces los dos objetos que estaban sobre la cama donde antes había estado de expectador y los presentó diciendo:  "Estaban en el bosque un papá rey (señalando a un avión de tela) y su hijito (un almohada pequeña)"... y así los hizo permanecer y hablar durante todo su cuento.  Ayer, que me encontraba igual que hoy, en cama y muy decaída físicamente, me prepararon una serie de cuentos muy especiales.

El mismo niño que les conté más arriba preparó su escenario por unos veinte minutos acomodando minuciosamente todos sus bloques de madera en una forma ordenada según su criterio único. Miraba y corregía y volvía a acomodar. No puedo dudar del sentido que revestía para él y para mí era de una belleza estética admirable. De más está decir que su cuento apenás duró dos minutos -en compensación- tratando el mismo de una bella princesa (la muñeca que su hermana había dejado a su alcance) que derribó la mitad de las maderitas hasta que se cayó en un pozo (la caja de las maderitas) y llamó a su príncipe... en este momento, mi hijo miró para todos lados rápidamente, sus ojitos recorrieron las superficies del sillón, la mesa, la casita, la repisa y no encontrando nada que se pareciera al príncipe buscado, volvió a decir "su príncipe" mientras tomaba un mueblecito de la casa de muñecas y repetía con énfasis y abriendo sus ojos como para que entendiéramos que ese mueble era el príncipe, que vino a derribar completamente y en diez segundos más la preciosa escenografía y meterse en el pozo con la princesa donde se "amoraron" y aparentemente fueron muy felices :)
Lejos de preocuparme, ya que sé que mi hijo sabe que no hay más vínculo entre el objeto y lo que este representa que su "bautismo" y "presentación en sociedad" -si le pido un avión, una almohada, un gato, un niño, lo que sea de una bolsa de juguetes mezclados me traerá a su turno lo que corresponda- me impacta ver como ha logrado ese desarrollo en tan poco tiempo, proviniendo el impulso creativo de sí y usando lo que tenga a mano para recrearlo. Creo que puede deberse al estrecho contacto con compañeritos dos o tres años mayores a ellos. Otra cosa que observé es que sus hermanos, si bien no han hecho uso de estos "deslices poéticos" los han aceptado con mucha seriedad y sin cuestionamientos, ya que por ejemplo luego le han pedido que saque al principe y la princesa del pozo para guardar los bloques.

Me encanta el despliegue de creatividad, de voluntad, de esfuerzo, de amor que le ponen mis hijos a estas representaciones. Me encanta verlos así. Me han tocado pasar unos meses muy duros desde mediados de febrero con la búsqueda de alguien que nos ayude en casa  hasta ahora, que lleva una semana la última chica de ayuda parcial que he conseguido de mañana y hasta el medio día que los traigo del Jardín. A veces estoy tan agotada y rendida que pierdo el humor, la paciencia, el sentido de lo prioritario en favor de lo urgente... Me he enfermado ya cuatro veces de esa fecha a esta parte. Lo lamento mucho y estoy tratando de resolverlo para volver a ser la mamá que me gusta ser cuando puedo hacer lo que humanamente está a mi alcance y no más que eso. Pero mientras tanto me consuela ver que mis niños tienen un espacio de crecimiento y desarrollo fuera del hogar que hace menos pesado el sentimiento de agobio por la situación que atravesamos.

Les ha gustado la historia de los cuentos de mesa? Espero que tanto como a mí.


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