martes, 24 de diciembre de 2013

Navidad

Hoy es 24 de diciembre y estamos esperando que llegue la noche para que comience la celebración oficial, pero en casa hace ya mucho tiempo que venimos celebrando.

Los primeros días de diciembre acompañamos a nuestros niños con las canciones de adviento en el Jardín de Infantes, cantando junto a ellos bajo el tilo. El 6 de diciembre fue el día de San Nicolás y todas las familias asistimos también a la fiesta, que fue conmovedora. La emoción de los niños al ver entrar a San Nicolás y la alegría y la timidez y el coraje, los tres juntos, al ir a recibir su manzana y su nuez dorada.




El domingo siguiente, dos días después, armamos el pinito. Confieso que este año lo armé yo sola cuando se fueron a dormir porque estaban muy cansados y algo nos dijo que involucrarlos no iba a terminar siendo una buena idea. Por primera vez pudimos poner el pesebre que nos regaló la abuela Piquita a la altura que corresponde. Las tres campanitas que se ven en el árbol se las regalaron sus maestras cuando abrieron una estrella en el cielo de la sala y el ángel lo hice en la reunión de padres de diciembre.


Este fin de semana fueron los niños con mi mujer al supermercado y  estaba la típica silla con Papá Noel y sus duendes, y una cola de niños esperando para sacarse una foto con él. Tanto insistieron que los llevó, pero luego, claro, les dio vergüenza saludarlo. Antes de irse, vencieron sus temores y le hicieron su pedido: una bolsa llena de canicas para cada uno!   Y ellos aseguran que ese Papá Noel era el verdadero, no uno de los disfrazados, así que están convencidos de que el mensaje fue recibido correctamente.  Claro que cuando fuimos a la Feria de Navidad del Juana de Arco fueron viendo algunos muñequitos que también querían y pasamos un buen rato escuchando como sonaban todos los instrumentos musicales de cañas.... Y ellos  saben que si uno pide en secreto algunas cosas, talvez llegan...  

No me gusta mucho Papá Noel, debo confesarlo. Amo comprar juguetes para ellos y para los demás niños de la familia. Pero quisiera que la Navidad fuera mucho más que esperar el regalo de ese señor gordito y simpático vestido de rojo (y para la nieve, con los 38°C que tenemos hoy en Buenos Aires!)

Lo que he pensado es que hoy antes de irnos a cenar, vamos a encender en casa una de las velas que hicieron ellos con sus manitos en el Jardín, le vamos a dar una a la abuela Piquita y otra la vamos a llevar a lo de los abuelos M&H para que el Niño Jesús vea la Luz y pueda nacer en los tres hogares.  Sería bonito decir una oración con los niños, lo que ellos quieran decir y lo que me salga en el momento. Creo que va a ser muy especial para ellos.

Y también pensé que el regalo que trae Papá Noel sean las canicas y los demás, los angelitos del Niño Jesús, celebrando por la vida de cada niño que vive en la Tierra. 
No sé si sea la mejor opción ni si lo repetiremos el año próximo, pero es lo que se me ocurre por ahora, para no dejar de lado la tradición popular y a la vez,  darle un sentido más espiritual a la celebración.


Ojalá que esta Navidad nos encuentre a todos junto a aquellos que amamos, en paz y con los corazones llenos de agradecimiento por todas las pequeñas bendiciones que recibimos cotidianamente. Que la mesa compartida sea la excusa para compartirnos verdaderamente, que las copas altas al brindar derrochen esperanza y optimismo. Que dejemos lugar en nuestro interior para que todo lo que significó el nacimiento de Jesús entre los hombres reviva en nosotros.

Feliz Navidad para todos!

martes, 17 de diciembre de 2013

El cumple de 4 x 3 x 3... Hermoso!!!

Seguro que el primer x 3 lo adivinan, ya que son tres niños cumpliendo sus primeros cuatro añitos. El segundo  corresponde a la cantidad de veces que festejaron su cumpleaños!!!

Sí, este año y por caer al principio de semana, trasladamos el festejo oficial de martes a domingo. Pero el martes algo había que hacer y en el jardín les hicieron su propio festejo, así que no era raro que la semana siguiente alguno de ellos preguntara si hoy festejábamos su cumple... De más está decir que aman las celebraciones y en eso, definitivamente, me debo hacer cargo :)

Los días de preparación fueron intensos, con idas y venidas... con llamados urgentes a todos los dioses de la creatividad para resolver cada problema con el que nos encontrábamos y salir airosas.
Elegir y comprar sus regalos de cumpleaños fue maravilloso, encontramos para cada quien lo suyo: una casita de madera con sus habitantes para Sofi, una estación de servicio con autitos de colección para Nico y una marioneta de Pinocho para Gaby.

El martes, día verdadero de su cumple, se levantaron con canciones y un rico desayuno y fuimos las dos mamás a llevarlos al jardín.  Allí los esperaba una seguidilla de cariñosos saludos de las Tanten, los compañeritos, los papás y mamás de la sala. Una de sus maestras los recibió en la puerta, se sentó en el escalón para quedar a su altura, los tomó de las manos y les decía que estaban hermosos y más grandes, que le parecía que habían crecido porque ese día cumplían cuatro años... Ellos encantados!

Les hicieron el festejo, al que no asistimos, porque es interno de la escuela. Una torta pequeña para cada uno con un centro de flores, la vela que les hicimos a principio de año para cada uno y las cuatro velitas por sus cuatro años. Cada uno eligió su angelito entre sus compañeros de sala, les contaron un cuento de unos niños celestiales que venían a la Tierra (éramos nosotros mamá!), les cantaron el feliz cumpleaños por separado y les regalaron tres primorosos gatitos tejidos.


A la tarde en casa les esperaba el festejo con las mamás, la abuela C y el tío J que viajaron de San Rafael para el cumple, los abuelos H&M y la tía M.  La abuela trajo la torta y con los chicos decoramos la casa con banderines y globos y música de niños y sus risas y juegos

Pasaron cinco días, interminables para ellos y de una fugacidad indescriptible para las madres, en las que se dedicaron a esperar y preguntar por el festejo ellos y  a terminar todos los detalles pendientes nosotras.

Que las piñatas, que los regalitos, que las flores, que los últimos arreglos por la comida, que las tortas, que la ropa que iban a usar, que las bebidas, en fin, ya se sabe.
El contenido de las piñatas fue de un debate interesante, debo decir. No me gustan, lo confieso, pero las pidieron con tanta ilusión... que accedí siempre que tuvieran un poco de tradición, así que me puse manos a la obra con las piñatas mexicanas. Creo que de aquí en adelante será un año sí y otro no, salvo que los convenza de mi parecer.

Llegó el domingo y en la mañana misma se nubló y casi me da un soponcio, porque venía controlando el pronóstico desde hacía días y a veces decía que iba a llover y otras que no y en fin. Lo hacíamos al aire libre, en el parque de su Jardín de Infantes y no quería mudarlo entre cuatro paredes.

Gracias a Dios, el día estuvo precioso. Y el festejo también. No faltaron risas ni juegos, la comida estuvo rica, la bebida fresca y las tortas que habían pedido los niños cumplieron sus expectativas. Fueron casi todos los invitados y nadie se quería ir, lo que creo que es buena señal. Les dejo aquí mismo una serie de imágenes que todo lo cuentan... Ojalá las disfruten!













jueves, 14 de noviembre de 2013

Preparativos de cumpleaños

Cada año, la fiesta de cumpleaños de los niños se instala por etapas en casa, iniciando más o menos en agosto. Que sí la hacemos aquí o allá, que las tortas, que la comida, que la decoración, que los souvenires, que la tarjeta de invitación, en fin.... Todo eso que involucra el festejo y que debo reconocer, nos encanta.

Amamos planificar y encargarnos de todos los detalles del cumple de nuestros hijos. Tanto es así que a veces el tema "regalos" queda en un segundo plano. Si no fuera por las abuelas, que insisten e insisten con el tema y logran ponernos en sintonía, creo que el nuestro sería, simplemente, su fiesta. Queremos que cada uno la viva como "su" fiesta, que la disfrute, que la recuerde luego con mucha alegría.

Este año se suma a la magia de la fecha que ahora ellos tienen una mayor conciencia del cumpleaños y hace mucho que lo esperan. Y cada cosa nueva que logran en esta aventura de vivir y crecer, se la atribuyen a la cercanía del cumpleaños: "es que ya casi voy a tener cuatro años", reforzando con sus cuatro deditos levantados y unos ojitos que sonríen para acompañar a esa boquita que se extiende y eleva de lado a lado de sus pequeñas caritas.

Así que aquí estamos de preparativos, un poco atrasadas porque nos hemos enganchado con la movida artesanal, así que es mayor el trabajo, pero creo que vale la pena. Tenemos un par de sorpresas que creemos les van a encantar.

Lo vamos a festejar en el Jardín de los chicos, ellos nos pidieron que lo hiciéramos allí porque muchos de sus compañeritos así lo han festejado. Nos prestan el patio, mesas, sillitas, jarras, vasos, y el uso de los baños y la cocina.

Ya hemos contratado unos juegos de bolitas (o canicas) que entretienen mucho  a los niños y a algunos padres también, para qué negarlo... Los hay super simples, con el poder de hipnotizar a cualquiera en el movimiento armónico y continuo de la fila eterna de bolitas deslizándose en pendiente hacia abajo, para un lado y para el otro... Los hay complejos, de habilidad e ingenio, donde hay que meter por turnos bolitas de distintos colores en un espacio pequeño sin poder usar las manos dentro del espacio de juego. Hay otros donde dos personas deben ponerse de acuerdo para realizar los movimientos y uno más donde puedes jugar a ser un surfista y mostrar tus habilidades de equilibrio para guiar con los movimientos de tu cuerpo a las bolitas por un complejo laberinto. Realmente es muy divertido.

Las tres tortas las va a hacer la tía Jo, como el año pasado. Yo me encargo sólo de decorarlas. Todavía no sé cómo lo haré, y ya creo que viene siendo hora de decidirse...

La tarjeta de invitación está a medio construir... esta vez mezclamos el arte manual con el digital, ya veremos que sale.

Los souvenires están a cargo de mi mujer, ha tenido dos ideas geniales. Me ha hecho los prototipos para que vea si me gustan y me han encantado. Pensaba ayudarle pero estoy retrasada con mis propias asignaciones, así que veremos.

Lo que queda para mi, no puedo contarlo porque junto con los souvenires son parte de la sorpresa de este año.  Pero ya queda poco, así que en breve podrán verlo.

Les dejo por si quisieran ponerse un poco melancólicos, como yo en estas épocas, con los recuerdos de su primer cumple, con los sentimientos que me invadía cerquita de su segundo cumpleaños y con lo poquito que logré escribir una vez pasado, bien pasado, su tercer cumpleaños. Venía bien hasta que repasé todas estas entradas viejas y empecé a moquear como de costumbre para estas fechas. Espero que las disfruten como yo.

Y qué dicen? Cómo les va a ustedes la preparación de los festejos?

La estacionalidad de mi blog

Aunque no lo quiera así, aunque me lo proponga, siempre hay una época del año que va más o menos de octubre a febrero, a veces más, a veces menos, que mi blog se queda descuidado  y solo. Año tras año lo compruebo.

Y no debe ser casual... la cercanía al cumple de los enanos, las fiestas, las vacaciones... Un sinnúmero de eventos que se juntan, entrecruzan y hasta multiplican, se confabulan en contra de mis escasos tiempos libres que puedo dedicarle a mi blog.

Pero ahora -y para variar- me encuentro obligada a hacer una pausa. Si, si, otra vez estoy enfermucha. Tengo anginas, pero de esas que tragar un sorbo de agua es un reto doloroso. Dicen que debe ser el estrés. Será.

Algo bueno tiene y es que aquí estoy, tratando de romper con esta cadencia de ausencias estacionales de mi blog.

Un abrazo!

jueves, 3 de octubre de 2013

La prueba irrefutable del valor de reciclar

19 agosto 2010  (9 meses de mis hijos)



Enero, casi a finales. Los trillis por cumplir su segundo mes de vida. Llegan los tíos con un regalo fabuloso: un corralito de tela, con bordes inflables, de colores, con ventanitas con abrojo mostrando los números 1, 2 y 3 (no es genial?), un cohete con ventana de espejo al medio, muñequitos y bolsillos de red... Nos encanta. Los trillis duermen sus siestitas, despiertos "juegan" en un triángulo perfecto mirando los colores y los chiches, apenas si se salen del lugar asignado y la familia entera feliz.
Marzo. Nico patea en la cabeza a Sofi, quien a su vez esta empeñada en comerle la cabeza a Gabriel, quien patea la cabeza de Nico. La disposición en triángulo termina su mandato. Probamos la de hélice, todas las cabezas juntas. Mejor no. Las patitas juntas y las cabezas hacia afuera. Ahí vamos!
Abril.Fuera la hélice. Las patitas ya se unen a la altura de las rodillas. Posición canelones. Un par de minutos bárbaro. Se separa el trío. Dos alineados con los bordes -opuestos- y el tercero en upa o "enhuevado". Ya van un par de semanas que se omite su armado.
Mayo. Mejor guardamos el corralito, ya les quedó chico. Qué pena! Tan lindo! Y ni siquiera usaron las ventanitas ni los bolsillos de red para ocultar cositas a medias.... Por suerte encontramos dos aislantes de bolsas de dormir -cuando volveremos a la vida de acampantes?- que pegamos entre sí y funcionan bárbaro en el piso. Se arrastran, se dan vuelta, empiezan a querer sentarse y se empieza a llenar de almohadas.
Junio. Se sientan pero se caen. Y si volvemos al corralito? Genial! Cada uno en un extremo, los tres jugando felices...
Julio. Seguimos bárbaro, ya abren las ventanitas y juegan con los bolsillos calados. Eso sí... el corralito se ha transformado en un ring y los bebés en contrincantes de lucha libre.
Agosto. Nico se quiere tirar del corralito. Se a garra del bolsillo y ¡se para! Dios mío!!! queda cual mesita, porque es bajo, pero las piernitas estiradas. Mejor Nico afuera y los otros dos adentro. Gabriel se arrojó del corralito. Como ya se asomaban habíamos puesto almohadones alrededor. Uno de ellos recibió la cabeza del kamikaze. Listo, se queda Sofi adentro y los nenes afuera, en los aislantes. Pero ya no se quedan... el piso limpio y libre ofrece mayores posibilidades a los exploradores...
Ya el living se fue vaciando de muebles, cambiamos nuestra mesa por una más chica (pero que se estira) y con bordes más redondeados, quedó sólo el sillón grande y la ratonera en un costado con esquinero en el único borde saliente. Ya estamos instalando trabas para cajones (Gabriel ya los abre!) y todos los implementos de seguridad que tan bien pensó LOVE. Eso sí, ahora las sillitas de comer entran "armadas", caben los huevitos, los cochecitos, las cajas con chiches, los aislantes, el corralito, los tres por el piso donde no hay corralito ni aislantes, la Pelu y su cuchita... En fin.

Ya empiezo a pensar que en una semana más vuelta a guardar el corralito. Pero ya aprendí. En un par de meses cuando sepan salir y entrar "a piacere" compramos la bolsa que viene con 100 pelotitas de colores y tenemos pelotero en casa. Sí, ya sé, también van a durar poco las pelotas adentro... pero no es maravilloso comprobar que todo se transforma??!!!

La tribu no tiene más excusas para lanzarse a la aventura...

 

Mis hijos tenían once meses y desde hacía unos tres, "todos" vivíamos en horario diurno en un monoambiente de 1,5 x 3 m conocido por estos pagos como "corralito". Quién se anima a dejar esa seguridad para lanzarse a la aventura?
Aquí la solución que le encontramos, a puro juego!

PD: Debo decir, para cumplir con la verdad y luego de haberlo llevado varias veces de vacaciones, que su uso fue más de "cuna triple con mosquitero" que de "corralito", imposible quedarse demasiado tiempo allí adentro... Pero definitivamente nos resolvió un problema!


De la experimentación lúdica a la resolución pragmática (o de lo útil que resultó jugar a "la casita")

30 octubre 2010

Se viene el primer cumple de los trillis: felicidad, emoción, incredulidad, satisfacción, recuerdos... Y por supuesto, a las habituales tareas de mamá múltiple se suman todas las referentes a la organización de dicho evento: que el lugar, que las tortas, que las invitaciones, que los souvenirs, que el menú adulto y el menú infantil...

Se vienen también las primeras vacaciones familiares, es así que decidimos juntar todo y buscar un lugar con verde -verde pasto, verde planta, verde árbol - y aire sin smog para pasar esos días.

M-A-R-A-V-I-L-L-O-S-O. Basta de encierro, de veredas con pozos, de vecinos remodelando... Genial!!!

El ensueño duró algunos minutos hasta que me invadió una mezcla de emociones dominadas claramente por el pánico: QUÉ HAGO SIN EL CORRALITO????????

Sin llegar a suspender los planes que tanta ilusión nos hacían, el tema del corralito quedó atado al clásico "ya veremos" y empezó a hacer ronda diurna y nocturna por mis pensamientos.

Sábado a la tarde, los trillis un poco aburridos, no podemos salir porque Sofi está mejor pero sigue enfermuchi...
Hagamos algo divertido, algo nuevo, que les llame la atención... Ya sé!!! Les armo la iglú en el living y nos metemos todos!!! Entró en el corralito y aprovechamos el piso blando. Ellos chochos, jugaron hasta quedarse dormidos.

Costó -para qué negarlo- pero finalmente se conectaron un par de circuitos neuronales y EUREKA!!!

Encontramos corralito portátil!!!
Liviano, hiperplegable, infranqueable (este sí tiene techo, jajaja!!), tanto para interior como para exterior, con posible funcionalidad de dormi-bebuno y probabilidades futuras de devenir pelotero...

Así usamos la carpa en la quinta que alquilamos para su cumple
Jamás de los jamases imaginamos al comprar la carpita que algún día íbamos a estar tan felices y experimentar tal gratitud!!!

Sólo resta decir algo: Tiemblen posibles lugares vacacionales. Tiemblen tíos, tías, abus. Tiemblen y prepárense para la arremetida de la tribu, que allá vamos!!!

Nueve deseos, tres para mamá...

Sigo avanzando hacia atrás en el tiempo... Mis bebés a punto de cumplir su primer añito. Cuántas emociones y cuántos recuerdos. Aquí está lo que escribí en ese entonces para ellos. No importa cuantas veces lo lea y lo relea, siempre llego empañada a la última frase. Gajes del oficio.

Nueve deseos, tres para mamá...

11 noviembre 2010


Ya estamos practicando el feliz cumpleaños y apagar las velitas. Más que nada por la carita de felicidad que tienen cuando aplaudimos y cuando ven el fuego transformarse en mil figuras andantes de humo blanco.


Un año, y por esta única vez -prometido- una sola torta con las tres velitas.


Y por cada velita, el derecho asegurado a tres deseos. Esto es así, y no lo vamos a cambiar ahora...


Intento imaginar qué pedirían: una mamadera gigante para Nico, un paquete de galletitas para Sofi, un collar de chupetes para Gaby... que la Pelu se deje acariciar, que desaparezcan los "huevitos", que no hayan más fábricas de medias para bebés...

Las cosas que piden y se cumplen cotidianamente quedan afuera, no vale gastar deseos de velitas, no señor...

Y si no es mucho atrevimiento y por ser mi primer cumpleaños de mamá, pido yo los tres que faltan:

Que sean felices siempre
Que "la vida no les sea indiferente"
Que puedan reir la risa de los nietos cuando llegue el momento

Estos son los tres que pido para ustedes.
Los tres que pedí para mí ya se cumplieron, y están ahora aprendiendo a soplar las velitas...

De cómo algunas cosas siguen intactas y otras se modifican...

Hay millones de ejemplos, ya lo sé y el título podría aplicar a varios textos que pudieran ser escritos. Pero en este caso en particular, reeditando esta publicación de FB de hace ya un tiempo, me doy cuenta que básicamente sigo pensando lo mismo y que por compartir esto con otras madres también me he dado cuenta que no importa la edad que tengan tus primeros o primer hijo SIEMPRE ves que están grandes... Ya verán de que hablo.
Y lo que cambia es que ahora sí tengo blog, afortunadamente :)

A falta de blog... una nota, y un pensamiento para compartir con quien quiera acercarse...

19 enero 2011

Hoy miraba a mis hijos, que están tan grandes ya con sus casi catorce meses, y volaba hacia adelante en el tiempo y los iba imaginando de diferentes edades y me emocionaba en el juego. Esto me hizo pensar que ojalá mis propias limitaciones no los condicionen para "ser" y expresar ese ser libremente, respetando la libertad de ser de los otros. Cómo se hace para enseñarles límites, reglas de convivencia, modales, manteniendo el concepto de la libertad y autenticidad personales? Cada día me cuestiono el límite entre la educación y la imposición. Pero los amo infinitamente. Y trato de hacerlos todo lo felices que puedo. Y ninguna de estas cosas es excusa para dejar de cuestionarme y dejar de intentarlo. Sólo espero que alcance para suavizar mi ignorancia y mi falta de expertise en esto de la maternidad, mientras vamos aprendiendo todos cómo hacerlo.

Sin capa ni espada...

21 febrero 2011 (mis hijos tenían casi 15 meses)


Qué increíbles son las transformaciones que uno experimenta a lo largo de su vida.
Para mi, la más grande de todas, fue convertirme en mamá.
No vengo a contarles todo lo todo que eso significa para mí - tampoco creo que pudiera hacerlo.
Lo que traigo a cuento es mi sorpresa al despegarme de mi cuerpo unos instantes y mirarme un poquito de lejos en algunas instantáneas de mi último viaje y compararlas con escenarios y situaciones semejantes de mi "vida pasada".

Antes -y pasando los 30, valga la aclaración- meterme en cualquier pileta no climatizada, podía llevarme desde media hora a toda una eternidad, simbolizada por un único pie danzando indeciso al borde del agua. Ahora tengo que convencer a tres de que esa pileta maravillosa e increíblemente fría, constituye una experiencia grandiosa -y todo esto entre que el sol ya no molesta y antes de que se vaya.Tiempo estimado de inmersión completa de madre: 5 minutos a lo sumo.

Los sapos son unos bichos de lo más divertidos cuando se llaman Pepe y saltan y saltan por un jardín pintado de la mano de Adriana. Ahora, cuando le tirás una ramita para ahuyentarlos y saltan a morder la rama - o lo que quiera que hagan abriendo y cerrando la boca con la rama adentro-, o con la llave de la puerta de la cabaña para que haga más ruido y se espante pero se viene a encontrarla y esos son dos sapos distintos y hay 3, 4 o 5 más mirándote a los ojos unos metros más allá... les puedo asegurar que cualquier tipo de simpatía se ve completamente desmoronada. Unos años atrás, ya me hubiera subido al auto y aguantar unos kilómetros más hasta encontrar un hotel libre de sapos. Pero ahora no quedó más que pedir una escoba y rezar para que no quisieran dormir con nosotros.

Las langostas -o saltamontes- son bastante lindas, creo. Tienen muchos colores y alas casi de mariposa algunas. Claro que pocas veces las usan porque lo que más hacen es saltar. Ahora, si el piso está apretado de langostas, tanto que no se ve el piso, y los mencionados bichitos tienen intenciones de subirse a tu auto, tus bolsos, tu pelo, tu espalda, tu cara, y todos los etcéteras imaginables... creo que todos acordarán conmigo que hay que ser madre (si se es mujer, claro está) para poder reirte con el bebé que repite tus "aaaaahhhhh" cuando con la puerta abierta del auto intentás desatarlo de su butaca para poder salir mientras todos los bichos se esfuerzan por entrar y vos resultaste la única barrera entre el auto y su deseo...

Ni salvar a la ciudad de los villanos, ni derrotar dragones. Ni grandes aventuras ni grandes enemigos siquiera- salvo enfrentarse a los propios miedos, que otras veces, no resultan poca cosa.

Quiero que conste en mi declaración -o reclamo-, y ante quien corresponda, que además de olvidarse de darnos los manuales, nos dejaron sin capa ni espada.
Y las más de las veces, me harían falta!!!!

Viaje a San Rafael,15 meses
 

Revolviendo en el cajón de los recuerdos...

Encontré varias cosas que escribí hace mucho, en notas de FB.
Y como una de las funciones de este blog resulta ser una especie de memoria ajena para mis hijos, voy a postear estos escritos viejos para que queden por acá, todos juntos y apretados, a ver si así dan coraje para seguir escribiendo, que vengo flojita ultimamente.
Vendría a ser como una especie de "remake" mientras arranco con los que tengo pendientes.
Ojalá los disfruten. Si es así, díganmelo :)

martes, 1 de octubre de 2013

Apuraditos

 Esto lo escribí algunos años atrás. Pensares y sentires intactos, lo comparto:

"Apuraditos" - Semana del Prematuro

9 octubre 2010

Se me estruja el corazón al recordar a los bebitos que conocí en la Neo del Otamendi cuando nacieron mis trillis- que con sus 2 kg y monedas y sus casi 36 semanas, eran "los grandes" de la sala...
Papás y mamás que pasaban uno, dos y tres meses con la nariz pegada a la cajita transparente y el dedo atrapado por esa manito diminuta.
La angustia de esperar los resultados de la cirugía o el laboratorio.
La emoción cuando el aumento de peso de 20 g se mantenía dos días seguidos y toleraban 1 ml más de leche.
El orgullo y la alegría infinita de pasar a "engorde" para aprender a succionar y prepararse para la vuelta a casa.


Algo que no se sabe si no se está ahí, es que todo se vive "acompañado". Cada lágrima y cada alegría es de cada familia pero también de todas. Se forma un círculo de padres y madres que envuelve y protege a cada uno de esos niños, que sostiene a cada uno de sus integrantes para mantener intacta la ronda. Y cada profesional -médico o de enfermería- que cuida de esos hijos y también de esos padres, se hace parte también de esta familia comunitaria cuyo objetivo primero es preservar la vida.
Nuestros hijos fueron muy afortunados de llegar a la edad y peso que llegaron. Agradecemos a diario esa bendición. Pero también considero que fuimos bendecidos con el poder compartir la lucha de otras familias y formar parte, aunque sea fugaz, de este círculo de vida.

Mi admiración y mi más hondo reconocimiento a todos los "apuraditos" por ver el mundo y al amor y la entrega de sus familias...

viernes, 6 de septiembre de 2013

Al acecho...

Todos los recuerdos que me disparó la consulta al pediatra me llevaron a otro momento de la época de bebés relacionado con asuntos médicos: mis aventuras y desventuras tratando de tomar una muestra de pipí de mi niña. Fui a leer lo que había escrito en ese momento y realmente, a la distancia, toda la situación me parece de risa, aunque en ese momento no lo fue tanto. Me gustó volver sobre la historia y decidí compartirles el texto original -que algunos ya leyeron como nota de FB o en el foro de Multifamilias.
Y esa historia viene para mí con un regalo adicional, uno muy valioso. Luego de publicarla, una mamá de trillizas del foro, me mandó un correo contandome sus aventuras relacionadas al mismo tema. A partir de ahí, seguimos escribiéndonos y enviándonos fotos y concertamos un encuentro. Y luego otro, y otro... y hoy, tres años más tarde, esa mamá es una de mis amigas más queridas y sus hijas son "las amigas" de mis hijos. Así que ya ven, emociones no le faltan al cuento...

Así que aquí va, para todos, pero con una dedicatoria especial para mi amiga.
Y dice así:

"Al acecho"

30 junio 2010

Si alguna vez le tocó pasar por la experiencia, debe temblar como yo al escuchar esas dos palabras. Si no, aquí va el cuento -que aún no termina- para que entienda de lo que hablo...

Antes de oírlo de la pediatra y confirmarlo con el laboratorio, para mí, "al acecho" estaba el gato frente a la cueva del ratón o la leona entre las matas observando a su presa.
Pero vaya usted a saber, que también puede estar una madre y hasta la familia entera, con la "señora que nos ayuda" incluida, "al acecho" de que una tierna infante haga su pipí para apresarlo, rápidamente, en un recipiente estéril... No la bolsita pediátrica esa que viene diseñada para los bebés, esa no... el frasquito, el mismo con el que usted lucha cuando le toca hacerse un análisis.

Atento quien le toca la desafiante tarea porque en el preciso momento que se produce el acontecimiento, con pericia aprendida en la escuela de circo, debe abrir un frasco estéril y hacer que el pipí caiga en el interior del mismo sin que ningún borde del frasco sea tocado por la piel de la colita de la bebé. Y de mañana, para que llegue a tiempo al laboratorio.

Repasemos, la bebé tiene que estar tranquila. De otra forma es imposible convencerla de quedarse un poquito quietecita, con alguien sosteniéndole sus patitas hacia arriba, sin pañal y bien en el borde de la cama (no lo intente cama adentro, imposible poner el frasco...) hasta que vengan "ganitas"
Previamente la nena debe ser higienizada con agua y jabón neutro...pero si se le ocurre, como a mí, que para eso la meto en la bañera y listo, puede ser que la bebita haga su pipí en el agua y hay que empezar de nuevo!!! Si la nena "es limpita", señor, señora, pasele un algodoncito húmedo en la posición recomendada!

Después de esperar horas (1-2, ningún humano, ni siquiera tocado por la varita de la maternidad/paternidad llega a más y ningún bebé sin haberse dormido en el medio tampoco) y cuando ya nos quedamos sin público y empezamos a practicar abrir el frasco con una sola mano, llega la patada de la bebé, ya aburrida, que viene a dar justo sobre la tapa del frasco... que ya no es más estéril. Pero ella se está riendo porque le pareció divertido el ruidito, qué ternura!!!

Asegúrese de que haya alguien para alcanzarle otro frasco, o le pasa como a mí, que justo la nena "hizo"...y me quedé mirando la tapita en el piso...

[Acotación al margen: ya se había ido la señora, que me dejó el bebé que estaba despierto atado en su huevito, la perra encerrada en la lavandería para que no vaya a explorar a dicho bebito y al otro, que se durmió y le dio pena atarlo, en la puerta de la habitación donde estaba yo con la nena...]

También se puede dar la situación, que, como en el caso anterior, una ya se encuentre cansada, y justo en el momento ¡se distraiga!... cuando ve el mini-manantial ya es tarde para cualquier intento -aunque de todos modos lo intentemos para sólo tener por resultado otro frasco no estéril...

Pero sin aflojarle a la tarea, uno piensa que no le va a ganar esa bendita muestra tomada "al acecho", entonces vuelve a colocar a la nena en posición -otro día, pobre nena si no!!!- justo cuando tiene hambre y le pide a alguien generoso que le de una mamadera mientras esa misma persona le sostiene los pies a la bebé - ya comprendimos que es imposible abrir el frasco con una sola mano estando "al acecho". Y de pronto... se produce el milagro, lo predicho ocurre y abrimos bien el frasco y no tocamos nada y caen... una-dos-tres-cuatro-gotas y cerramos decepcionadas el frasco y resulta que ahora la nena hace más, bastante más... que por supuesto va a parar a cualquier lado y uno con el frasco con la minúscula cantidad de pipi en la otra mano... por qué nadie avisa que hacen pipí en dos etapas??!!??

Con la dignidad por el piso y los niveles de frustración peligrosamente elevados, una llama con el dejo de esperanza que le queda al laboratorio para saber si lo que juntó sirve -ya sabe la respuesta pero por las dudas - Lo atiende alguien que después de escucharla le dice, compasivamente, que no, que tiene que llegar a un dedo el volumen del frasco (un dedo suyo, no de la bebé, no se ilusione)

Pero UN dedo??? Y cómo se hace??? Hay alguna técnica???? Se pregunta una... abandonada, desencajada, perdida... "Y no, señora, no hay técnicas... Es así, la muestra se toma "al acecho". No queda otra!!!"

Y no. No queda otra. Mañana será otro día. Y con el nuevo día, renace la esperanza...eso dicen, no? :)


jueves, 5 de septiembre de 2013

La visita al pediatra

Ayer nos ha tocado llevar a los niños al control del pediatra. Por primera vez, fuimos en subte y en la mochila llevamos un vaso de agua involcable y tres peras pequeñas por si les daba hambre durante la espera. Esto, que parece nada, me hubiera sonado increíble y absolutamente maravilloso no hace tanto tiempo atrás!
Y es que estando en la sala de espera vimos salir a unos mellizos de 15 días, la mamá se quedó con los dos huevitos y un par de bolsos mientras su padre, que la acompañaba, fue a buscar el auto... y no pude menos que recordar...
Recordé cuando ajustábamos el horario de tomas de teta o meme para que estuvieran sin hambre hasta que nos tocara el turno -pero no tan cerca del viaje que pudieran vomitar por el movimiento del auto-. Las mamaderas casi listas que terminábamos de preparar y les dábamos ahí mismo apenas terminaba la consulta. Coordinar con la secretaria para conseguir siempre el último turno del día. Los viajes desde donde podíamos estacionar el auto haciendo "pesas", una con dos huevitos y la otra con un huevito y los bolsos. Los pañales, que había que cambiarlos justo antes de salir de casa y con suerte llegábamos intactos al turno donde volvíamos a cambiarlos aprovechando que les quitábamos todo... Los malabarismos con los niños a upa, para que estuvieran tranquilos, una desvestía, la otra vestía... uffff!!!
Recordé una vez que estábamos esperando con los enanos y salió del consultorio una pareja muy joven con una bebé, que habían ido con la abuela para ayudarlos y habían entrado todos, los tres y la niña con la doctora. Como nos reímos imaginando la comitiva que hubiéramos necesitado para igualarlos en la relación de niños a adultos!
Recordé la primera vez que fuimos con ellos caminando, de la manito, desde el auto al consultorio, cuando tenían un año y medio. Y la sensación, tan clara, tan latente aún hoy, de sentir esa satisfacción de haber cumplido una etapa y estar transitando la siguiente, sentir sus manitos tomadas de las mías, resultaba casi increíble también allí.

Y nos tocó entrar y tuve que dejar allí mismo los recuerdos...

Su pediatra los encontró muy bien y flacos y altos, ya no más los bebotes de antaño. Colaboraron mucho abriendo la boca y respirando profundo y haciendo todo lo que les pedía. Ayudaron a vestirse y desvestirse y salieron a jugar un ratito a la sala mientras nosotras terminábamos de sacarnos dudas, en poco más de media hora estuvimos listos.

Crecen, crecen y crecen.
Y la logística para moverse con ellos se simplifica, más aún si podemos ir las dos mamás.
Y colaboran mucho en todo lo que pueden y eso también alivia bastante la tarea.
Pero de ninguna manera cesa la demanda de presencia -y la justa medida de distancia- ni los desafíos a la maternidad -siempre cambiante- que cada uno de nuestros niños nos propone.
Y eso es maravilloso... nunca dejaré de agradecerlo como una amorosa oportunidad de "crecer" nosotras mientras los acompañamos a ellos en su crecimiento.

Los amo hijos míos, que grandes están siendo aún tan pequeños!


miércoles, 4 de septiembre de 2013

Trillicidades II

Continuando con el post Trillicidades I, les comparto una serie de anécdotas, diálogos y pensamientos que he ido juntando de mis publicaciones en FB y hoy haciendo revisión encontré. Me repito porque no me queda opción:

Hermanos, amigos, cómplices. Dulces y cariñosos. Traviesos y rebeldes. Ocurrentes. Aquí una recopilación de hechos, diálogos, travesuras que los muestran de cuerpo entero. Tan suyas que no pude más que titularlas de este modo...

08 de julio de 2013
Sofía: "Mamá vos sos una flor que amanece a la tarde. Un día te voy a regalar una flor abrida que corte yo. Y te voy a comprar un avión, de papel o de verdad, para que podamos viajar con la abuela Piquita y el tío Javier..." Todavía estoy desparramada por el piso sin lograr juntarme 
24 de junio de 2013
Estábamos hablando de cuando estaban los tres en la panza y de pronto Sofi me interrumpe: 
S- Yo entiendo, pero... cómo hacían los bebés para respirar, podían respirar?
Yo - Respiraban, pero distinto
S - Pero cómo? Por la boca o por la nariz?
Y ahí me vi ensayando explicaciones, que seguramente tendré que repetir y probablemente, mejorar 
24 de junio de 2013
Yendo al jardín, teníamos de un lado a un cielo que se incendiaba de rosas y naranjas y del otro a la luna llena que jugaba a las escondidas con una nube. Qué hermoso regalo para empezar la mañana- dije. "Sí mamá, un regalo precioso, me pone muy contenta" "Y a mí" "Y a mí". Otro regalo más- pensé...
17 de junio de 2013
Hoy Nico se quedó en casa porque no se sentía muy bien. Sofi antes de salir me pregunta: "y qué hago si lo extraño mucho a Nico?" "Andá a buscarlo a Gaby" A la salida me cuenta que en el viaje de ida Gaby le fue sosteniendo la manitoy le dijo que la amaba mucho. Cuando llegaron lo llenaron de besos y Nico quería que le contaran toooodoooo lo que habían hecho en el jardín. Le dieron más detalles que a mí en tres meses y medio, jajaja!!! Ese amor de hermanos es maravilloso...
31 de mayo de 2013
He escuchado llantos y quejas por muchísimas cosas, pero que uno de mis hijos llore desde hace media hora porque quiere que se vaya el otoño y venga el invierno para ver la nieve, no me lo venía venir...
22 de mayo de 2013
Bifurfaciones del tema del chupete no devuelto: descubrí que Sofía le tiró el chupete a Nico. Entonces cuando le digo a Sofía que va a tener que compartir su chupete con Nico, me contesta muy decidida "Charán... les presento a Nico que no usa más chupeteeee!!! Bravoooo Nicooo!!!"... Mordiéndome el labio para no reirme le digo que en todo caso es Sofía la que no usa más chupete... a lo que me responde con igual energía "ni en pedo!!!!" ... Dios mío... Es la primera vez que le escucho la expresión -y no me siento orgullosa por eso - pero me ha costado trabajo retarla sin reirme... Claro que Nico tiene el chupete ahora, no sé si la convencí yo o Gabriel que le prometió una sorpresa que no sé de donde me irá a sacar.... cómo crecen!
11 de abril de 2013
Hace unos días llegó el pedido del super y como siempre, les pedí que "me ayuden" a acomodar... Para mi sorpresa, la ayuda fue real. Mientras yo abría las bolsas iban sacando las cosas y guardando: Nico se encargó de las cajas de jugo y de leche que prolijamente acomodó en el estante. Sofi tomó posesión de la heladera y guardó yogures, queso crema, la leche en sachet, el pan... Gaby "colaboró" con cada quien un poco -discusiones de por medio- y se llevó los rollos de cocina y el papel higiénico al armario del pasillo, que abrió él solo y allí los guardó. No teniendo bastante, le dije a Sofi si podía llevar un rollo de papel al baño chico y no sólo lo llevó, sino que tiró el cartón vacío y acomodó el nuevo... Cuando fue que se pusieron tan grandes mis enanos???
09 de abril de 2013
Hace 4 años, un 9 de abril -que por los caprichos de la luna, venía siendo Jueves Santo- invítabamos a los enanos a compartir la vida con nosotras... Emoción pura, intensa y plena al revivir ese momento mágico...
19 de marzo de 2013
Hoy fue el segundo día que mis pequeños se quedaron sin las mamis en el jardín. Anoche les dije que cuando terminaran de rezarle al ángel de la guarda junto a sus compañeritos, sin hablar, le pidieran a su angelito que los abrace fuerte y les haga cosquillas. Hoy, a la salida Gaby me dijo: "mamá, mi angelito me abrazó muy fuerte". Antes de almorzar me dijo que le quería dar las gracias a su ángel por haberlo abrazado en el jardín.
01 de marzo de 2013
En el parque del jardín, antes de entrar a las salas, mientras sacaba fotos, escucho a una mamá que dice:
- “Y no sabés dónde están tus mamás?"
Obviamente llamó mi atención y lo veo a Gaby conversando con la señora en cuestión
- "No, no las veo.... (me ve) Ahí está mami Eli!!! A mami Lili no la veo (sin prestarme más atención luego del saludo) y ahí están mis hermanos, Sofi y Nico, ahora los voy a buscar para que vengan...
Y antes de bajar de la casita: "Chau, ya vengo, me voy a buscarlos así los ves"
Serias dificultades para socializar las del enano 
26 de febrero de 2013
Hoy fuimos a la reunión de padres de jardín. Salí, como siempre, feliz y emocionada. Cada pequeño detalle se transforma en algo especial. Cuando me iba, miré hacia los percheros y vi que decía "Gabriel" y pensé "hay otro Gabriel" y al lado "Sofía" y ya sospeché que al lado encontraría "Nicolás" y así fue... aquí están los percheritos de mis hijos esperándolos para el jueves, su primer día de escuela...
 
 
20 de febrero de 2013
Los enanos están inventando cuentos. El de Nico hoy termina así: "...y yo estaba triste porque se comieron mi comida y lloré lloré lloré, estaba enojado y la vi a mamá y me hice feliz" Dos cucharitas por favor 
24 de enero de 2013
La última de los peques es inventarse juegos o usos alternativos de las cosas precedido por "tengo una idea"; entonces un aro de basquet se transforma en sombrero y el pie y el tablero (con el agujerito que quedó al sacar el aro) son una máquina de fotos gigante y asoman el ojo por el agujero y dicen "sonrían!". También puede pasar que un tubo de pelotitas de tenis se transforme en un atrapador de minipelotas saltarinas si se usa invertido e inventen las reglas del nuevo deporte. Se muestran entre sí lo que inventaron, les preguntan a los hermanos si les gusta, si quieren jugar así... Los juegos verbales también tienen lugar "un tigre hace así? (imitan a un mono) nooooooooo, un tigre hace así (imitan a un perro) noooooo y pueden pasarse largos ratos con eso. Y por supuesto todo termina con un "te gustó mi idea mamá? ese es mi juego!" Estos chiquitos me pueden 
4 de diciembre de 2012
Como hoy es otro día, cambia la anécdota: Fuimos a comprar al super nuevo, a tres cuadras de casa. Se portaron muy bien, salvo un tomate pisado por la multitud en el carrito y en la ida y la vuelta unos santos. Entonces les digo: "qué bien se portan, me encanta salir a comprar con ustedes" y Sofi me mira y me dice "que preciosa es mi mamá". Dos segundos después Gaby me dice "estás llorando mamá?".... Y sí, un lagrimón se me escapó...
7 de noviembre de 2012
Hoy a la tarde, los chicos me preguntaron que estaba haciendo y les dije que planeando su cumple. Se pusieron super felices y querían saber todo lo que iba a haber. Les conté la mayor parte, ensayamos el feliz cumple y quedaron intrigados con qué podrá ser la sorpresa. Estaban encantados, no paraban de reirse y decir que tenían dos años e iban a cumplir tres, todo acompañado por sus deditos intentando mostrar el nuevo número. Les pregunto si quieren ir a la pile y me dicen que no, que vayamos a su cumpleaños!!! Igual fuimos a la pile, claramente 
Me encanta verlos crecer. Me costaba no emocionarme cuando les veía esas caritas iluminadas con los planes del festejo...

martes, 3 de septiembre de 2013

Vacaciones de Invierno: Tour artístico y campo!

Durante el mes de julio fueron las vacaciones de invierno en Argentina. En la escuela de los niños tuvieron tres semanas de vacaciones en lugar de dos que es lo habitual por aquí.

La primera semana estuvieron de visita en casa mi mamá y mi hermano, así que organizamos salidas con ellos. Fui muy metódica y con la agenda del Gobierno de la Ciudad en mano, elegí para cada día una actividad distinta, apropiada a su edad y de calidad, para que los chicos pudieran disfrutar de diferentes expresiones artísticas. Y de plus, gratis, ya que de todos modos algo gastamos siempre.

Así es como recorrimos distintos teatros y sitios culturales, nos encantó la Usina del Arte, que no la conocíamos. Fuimos a un espectáculo que combinaba ballet, piano, fagot y violín, circo y también había un dibujante que trabajaba en vivo y sus dibujos se proyectaban al telón del fondo. Vimos una obra de teatro y la versión de marionetas de "La Flauta Mágica" y luego fuimos a saludar a las marionetas y los titiriteros. Volvimos a disfrutar, como siempre, el show de Polo Circo con lo que volvimos a reforzar el entrenamiento acrobático de los chicos en casa, especialmente el de la niña que no para de hacer pruebas todo el día!

Las siguientes semanas pudimos organizar para que una de las dos se tomara vacaciones por turno y nos fuimos a la chacra del abuelo de los niños. Era la primera vez que la casa se usaba en invierno porque antes no tenía calefacción apropiada.

Decirles que la ola polar se desató el mismo día que pisábamos la chacra y que los días más crudos de este invierno los pasamos allí,  creo que les pinta un poco el panorama de los primeros días. Ni que contarles que para la primera cena iba y volvía de la cocina buscando más abrigo y terminé cocinando con campera, gorro y bufanda y metiendo las manos bajo el chorro de agua caliente cada vez que podía.

Por suerte los días mejoraron y los chicos pudieron disfrutar del aire libre y del sol, y también del frío abrigaditos. Organizamos paseos, caminatas, ayudaron a llevar la leña para la salamandra, jugaron a todo lo que pudieron, por primera vez se animaron a irse solitos a la montaña de tierra.






Vimos caballos, vacas, ovejas, liebres, pájaros de todo tipo incluyendo unos bastante extraños, carpinteros, aguiluchos, teros, lechuzas. Encontramos zapallitos silvestres y cosechamos eucaliptus para poner con agua en una ollita sobre la estufa. Le dimos de comer a unos caballos y presenciamos una pelea que causamos nosotros por la comida. Vimos a un tero defender su nido de un agulicho y lograrlo.
Los chicos aprendieron a reconocer huellas de caballo, de pájaro, de persona, de perro; las plantas que pinchan y las que no. A pasear a la pelu, nuestra perrita. Ayudaron a poner y retirar la mesa. A ordenar sus juguetes. Durmieron en camas de niños grandes.

Y resulta que además, los duendes, que en invierno están con mucho trabajo con sus rocas y preparando la tierra para la primavera, se enteraron que unos niños bonitos y bien portados venían por allí y decidieron esconder algunas monedas de chocolate para ellos.  Al grito de "veo algo que brilla" de cualquiera de ellos, se desataba una loca carrera de los otros dos en la dirección señalada.

Crecen día a día, eso es cierto. Pero después de estas semanas en el campo me pareció que crecieron más aún, no sé, probablemente sea sólo una sensación. Los miraba con sus mejillas arreboladas y sus ojitos brillantes, saltando, corriendo, con una sonrisa casi permanente, mirando el cielo, la tierra, los cultivos, el molino que "gira y gira, por el viento, sabías mamá?". Descubriéndolo todo, aprendiéndolo todo, disfrutando, viviendo... Qué lindo...






viernes, 30 de agosto de 2013

Fiesta de los Enanitos en el Jardín

Este jueves fue la Fiesta de los Enanitos en el Jardín de mis hijos. Fue su primera salida "solos", es decir, sin su familia, porque solos no estaban: iban con sus tanten (maestras jardineras), sus compañeritos y otras mamás. Los llevaron de paseo caminando a una quinta cercana, la cual oficia de bosque encantado una vez al año. Allí los niños buscaron tesoros de la naturaleza,  jugaron y compartieron un picnic con sus compañeritos y maestras.
Al llegar al Jardín, ya de regreso, mágicos enanitos habían dejado una gran piedra en cada sala y en una pequeña canasta, piedras "preciosas" de obsequio para cada niño. Cada uno trajo una a casa.

Y como si a esto le faltara algo de la magia de los cuentos, cada niño iba con un gorro de enanito, cuyo color había elegido él o ella, cosido y bordado amorosamente por sus maestras en los días anteriores a la Fiesta. Una bella bolsita, guardiana de los tesoros encontrados y recibidos, colgaba de cada cuello.

Afortunadamente llegué a tiempo para ver su regreso al Jardín y pude tomar las fotos que la emoción me permitió. Profundamente agradecida por tanto amor hacia mis niños, con una confianza cada vez más afianzada acerca de las decisiones tomadas con respecto a su educación, feliz, feliz, feliz...

Busco en mi bolsillo un pañuelito, que me ayude a sobrellevar con mayor dignidad el momento, pero encuentro piedritas, semillas, palitos, cortezas... maravillosos tesoros que mis hijos me obsequian día a día... Los amo, mis enanitos!!!

jueves, 22 de agosto de 2013

Día del Niño

Este fin de semana pasado celebramos en Argentina el Día del Niño.  En la escuela que van los peques no se menciona el festejo y las opiniones de los padres al respecto es muy variada y el punto de controversia es lo comercial de la fecha.
Para mí, cualquier excusa para festejar es buena! Amo las celebraciones y el ánimo festivo y cuando son íntimas, familiares, más aún... las multitudes no son ni fuerte, debo reconocer.
El hecho es que ahora que los niños están más grandes y son más conscientes de todo, queríamos que el día fuera especial, intentando no favorecer el consumismo.
Cómo hacerlo? Entiendo que de muchas maneras es posible, les cuento lo que se nos ocurrió.
Primero, decidimos no comprar sus juguetes sino hacerlos. Después de muchas idas y vueltas los caballitos de palo de escoba resultaron ganadores. Encontramos un tutorial aquí y así fue como quedaron, luego de muchas más horas de las imaginadas al inicio de la tarea!
 
 

miércoles, 21 de agosto de 2013

Adiós chupetes adiós...


Esta es una entrada  que complementa lo que conté aquí  sobre cómo nuestros niños han ido dejando mamaderas, pañales y finalmente, chupetes.

Recapitulando, lo único que iba faltando para graduarse de la etapa bebés, era un par de chupetes. No había caso. Ya había contado mi fobia a los chupetes en cuanto a su capacidad de cobijar microbios y relacionado a esto mis sentimientos encontrados respecto a esperar que a su tiempo, tomaran la decisión de dejarlos.

Resulta que un buen día puse a esterilizar los chupetes en un jarro con agua hirviendo y me fui a jugar con los enanos. Ciudad de bloques aquí y tortas con velas para cantar el feliz cumple allá, la cuestión es que me olvidé por completo de lo que sucedía en la cocina. Tanto así, que sintiendo un olorcillo no muy agradable pensé qué los vecinos habrían quemado la comida. Pero como éste se antojaba de quedarse y además aumentaba su intensidad pensé que podría ser en casa y en ese mismo momento recordé que había puesto los chupetes en la jarra...

No hace falta decir que inútil fue correr y apagar la hornalla y poner debajo del agua fría a los pobrecitos. Eso sí, quedaron un poco artísticos, podría decirse, la silicona intacta y el plástico emulando los relojes de Dali... pero imposible volver a ser puestos en la boca de un niño.

Les mostré los chupetes derretidos y les pedí disculpas por haberlo hecho (pensando, sin decirlo, que ya tendría que salir por otros dos). Sin embargo, los interesados tomaron muy en gracia el hecho de que mamá hubiera "cocinado" sus chupetes "qué loca mamá! hiciste milanesas, puré y chupetes!"  No sé de donde sacaron las milanesas y el puré, pero no indagué demasiado al ver que reían y reían... Luego unas caritas de puchero y uno de los dos enunció compungido "y ahora no vamos a poder usar MÁS chupete". Los dos se quedaron inmóviles y mudos, como de duelo. Yo no sé ni qué pensar y mucho menos que decir... La otra mamá está bailando la tarantela (no lo hace, pero puedo verla, realmente puedo verla haciéndolo, porque además de todo, he sido yo quien propició esto...)

La cuestión es que ese día no volvieron a  pedirlos y cuando al siguiente sí, les dije que recordaran que mamá "qué loca" había "cocinado los chupetes" y les pedí perdón de nuevo (esta vez era por más razones pero no se las dije) y así seguimos... La mayor parte del tiempo están bien, sólo algún que otro momento la nostalgia los invade y surge el reclamo tanguero...

Eso sí, todo el mundo sabe ya que dejaron los chupetes y en el jardín  les han festejado mucho el logro, incluso algunos papás estaban al tanto y los felicitaban.

Ayer íbamos en el auto y me dijo uno de los dos despojados:
"Mamá, te acordás cuando éramos chiquitos y usábamos chupete? qué gracioso!"...
Sí, mi amor, me acuerdo, hace unos quince días más o menos.
Les dije ya que estos niños me llenan de ternura y orgullo? Sí, creo que sí. Hace un par de semanas, más o menos :)




sábado, 29 de junio de 2013

Inocencia

Hay tantas cosas... la frescura de su risa, la pasión de sus enojos, la felicidad sincera, la intensidad de sus miedos, el desconsuelo de su llanto... las emociones intactas y fluyendo cotidianamente, momento a momento. Su capacidad de asombro, su amor incondicional y sin medida.
Pero de todas las cosas, la que me transporta con mayor facilidad y me sumerge de verdad en su mundo infantil, es su inocencia. Esa inocencia que les permite confiar ilimitadamente en el mundo y en las personas: todas son potencialmente amigas, naturalmente buenas, despojadas de segundas intenciones -que de hecho son para ellos, inexistentes-.
Me enternece y me conmueve cada una de las manifestaciones de su inocencia: que se escondan detrás de una cortina transparente, dejando sus piecitos libres e incapaces de contener esa pequeña risita cuando uno pasa a su lado, fingiendo -en voz alta- lo difícil que resulta descubrir su paradero. Que cambien "la cosa maravillosa" cuando jugamos al veo-veo para que mamá, esta vez sí pueda acertar en lo que pensaron. Que se arremanguen los pantalones y vengan sosteniendo su remera levantada cuando jugamos al "distinto" y hay que encontrar la diferencia y que realmente crean que uno piensa que probablemente se peinaron de otro modo. Que te cuenten que las tanten los retaron ese día porque se robaron la caja de fósforos porque querían ver su luz. Que cuando algo desapareció de su vista, que la razón haya sido la magia puede ser aceptado con asombro y entusiasmo.
Inocencia pura, fresca, intacta.
Cómo podremos preservarla? Cuando resulta "natural" o "esperable" que la lógica y la perspicacia la vayan reemplazando? 
Qué dificil es comprender su mundo cuando nos resulta una tarea tan dura considerar válidos todos sus preceptos, cuando los juicios y los prejuicios nos invaden y nos nublan, cuando vivimos tan inmersos en el mundo "nuestro". Creo que el error más atroz sería considerar que los niños son adultos en miniatura, somos tan distintos!
Mis hijos me han dado una segunda oportunidad para volver a mirar el mundo, para sentirlo en lugar de pensarlo, para reconocerme detrás de las estructuras y los moldes, los roles y las definiciones que he ido creando acerca de mi.
Infinitamente agradecida a ellos, a Dios, a la vida, a mi compañera de viaje  por esto.


Buscando los huevos que dejó la Liebre de Pascuas

miércoles, 26 de junio de 2013

Mamá.... y hoy que vamos a comer?


Apenas superados los primeros treinta segundos de la alegría por el reencuentro, del correr a mí al grito triplemente multiplicado de "mamá", los besos y los abrazos, ésta suele ser la pregunta de mis hijos cada vez que voy a buscarlos del jardín, es decir, a diario.
Siendo la hora que es -medio día- y considerando que ya todo está resuelto para el momento de su llegada, se podría pensar que la respuesta al interrogante es sencilla. Ni tanto. Por que verán, he descubierto que para mis niños no es tan importante el contenido en sí del menú como el modo en que el mismo sea presentado. De modo que nuestros almuerzos han pasado a ser "los ravioles que nos encantan", "las milanesas con puré que me pidieron el otro día", "la tarta de brócoli con semillitas como comimos en el campo del abuelo" o "fulanito que ustedes me ayudaron a comprar en el super" y "menganito que les gustaba muchísimo cuando eran chiquitos"... Si no hay una conexión emocional positiva, cualquier menú, por delicioso que sea, está destinado al fracaso -esto por que nunca jamás vuelvo a repetir la nefasta experiencia de mencionar el postre y que la comida se transforme en un suplicio esperando la llegada de lo que realmente querían comer-.
Suelo preocuparme y ocuparme bastante en relación a la alimentación de mi familia y como con casi todo, a medida que voy leyendo, interesándome, conociendo gente nueva, voy tratando de mejorar el menú, su variedad, hacerlo más saludable, en fin, lo normal del oficio. Me gusta mucho cocinar y comer lo que cocino, eso creo que lo hace mucho más fácil todo.
Mis niños son de buen comer y no me refiero con esto a la cantidad, pero suelen medianamente terminar su plato con cualquier cosa que este contenga. En épocas difíciles pueden encontrarse paisajes o muñequitos y cuando están más receptivos, comida normal, digamos.
Comen de todo: legumbres, cereales, vegetales, carnes, huevos... de todo. Aman las frutas pero eso es parte de las meriendas, desayunos y postres, así que no cuenta.
Siempre que puedo trato de poner ingenio, además de amor, en cada plato o en el modo de presentárselos. Pequeños trucos para que prueben esto o aquello: deliciosas hamburguesas en el pan que le corresponde, con queso, tomate y lechuga, pero tanto como una hamburguesa tradicional de carne puede haber quinoa, lentejas, yamaní, mijo. De todas mis comidas, no hay nada que ranquee tanto en versatilidad como las milanesas, que literalmente, pueden ser de cualquier cosa.
Que yo me he creido que con eso los tenía como clientes cautivos, pero resulta que hoy he descubierto que me han pillado y aquí viene la historia que motivó este post:

Hoy íbamos a comer merluza, en milanesas, por supuesto. Como me imaginaba que podía haber uno que otro opositor, también hice tallarines de morrón y puré de calabaza, que en sí mismos ya me resultan alimento suficiente.
Luego de la consabida pregunta acerca de lo que íbamos a comer, traté de presentar el tema lo más marketineramente posible: "Hoy vamos a comer unas milanesas muy especiales y muy ricas, un delicioso puré de calabazas y tallarines naranjas que Nico me pidió que comprara cuando hicimos juntos el pedido al super".
Sofi empezó a llorar y dijo "Pero yo quería carne!" Entonces le dije que las milanesas que íbamos a comer hoy eran de carne, de una carne diferente porque era de pescado, pero de carne al fin.
Se quedó un rato pensando y luego me preguntó: "las milanesas son de círculo?"
No pude más que largar la carcajada mientras manejaba... mi niña ha descubierto el truco!!! Las milanesas que realmente le encantan no vienen en "círculos"... esa forma es indicativo de que las milanesas son "sospechosas", como mínimo.
Por supuesto se ofendió un poco de que me hubiera reido con su pregunta, pero al explicarle el motivo de mi risa y asegurarle que las milanesas de hoy no eran circulares, se calmaron los ánimos y esperó tranquilamente a ver su plato.
Que si comió uno el pescado de buena gana, la otra con mucho puré porque mucho no le gustaba y el tercero me pidió que lo quitara del plato y se dio panzada de tallarines y puré de calabaza, pasa a un segundísimo plano.
Porque claramente, lo primero, es que mis niños saben con exactitud lo que les gusta y lo que no, aunque se lo coman todo y que no hay forma de que pase gato por liebre. Me han descubierto. Pero soy una de las madres que les tocó y la que mayormente se encarga de la comida, así que eventualmente, seguirán habiendo milanesas circulares, y de las otra, por supuesto.

Amo que me hagan reir tanto como amo verlos crecer. 
Amo que me hagan siempre volver a pensar lo que pensaba y revisar aquello que daba por sentado y la mayor de las veces, cambiarlo.
Amo que encuentren el modo de hacerme tener presente que son, cada uno, una personita diferente y los tres diferentes a mi. Y a ella. Y puede parecer una verdad trillada, pero a veces asumimos necesidades de los otros que no son tales, y otras  "asumimos a los otros", directamente: gustos, modos, pensamientos, emociones, sentimientos. Y no. Y como a nuestros niños les encanta complacernos o porque son sumamente adaptables, podemos llegar a creemos una cosa por otra. Que bien que ellos estén ahí para hacerse conocer.

Cómo me gusta ser mamá.

martes, 25 de junio de 2013

De pañales, chupetes y mamaderas...












Prólogo

Este es el cuento de cómo hemos y vamos recorriendo este camino. Un camino sobre el que mucho se ha escrito y se seguirá haciendo y nunca faltarán opiniones al respecto: que es lo que se necesita para dejar de ser bebés y pasar a ser niños, que debe hacerse de tal modo o de tal otro, que mejor antes, que mejor después, en fin... muchas cosas. Y muchas palabras, que sólo te sirven cuando se parecen bastante a tu realidad y la de tus hijos.

Por principio, suelo oponerme a la imposición. Para todo. Para mí. Para mi familia. A veces no queda más remedio, pero me cuesta horrores cuando toca. Y sé que estoy acercandome peligrosamente al otro tema que rankea cabeza a cabeza con este cuando se trata de literatura bebuno-infantil: los límites. Pero no quiero entrar, por ahora, en ese terreno sobre el que ya he hablado por aquí (y que deberé revisar en algún momento a la luz de los dos años y medio que han pasado desde que lo escribí).

Así que aquí vamos con lo que hoy nos interesa.

Capítulo I: Pañales

En algún momento y alocadamente, porque el verano estaba presente y aparentemente eso hace más fácil limpiar pis por toda la casa, se me ocurrió probar un día. Ellos tenían dos años. Se detuvieron alguna vez mientras veían formarse el charquito en el piso para salir corriendo luego, con la ropa y los pies mojados, a seguir jugando como si tal cosa.  Me llevó un par de horas recuperar la cordura. 
Mis hijos estaban a algunos meses de cumplir tres años y nos reunimos un grupo de familias múltiples a pasar la tarde. Se habló del tema y yo muda. Hasta que mi amiga -madre de tres bellas niñas que también decidieron venir al mundo en tribu- volvió a hacerme la broma de siempre: que yo iba a esperar a que mis hijos me entregaran el pañal dobladito y lo tiraran a la basura para decidirme a quitárselos!!!
Y en cierta forma fue así. Por qué? No quise nunca ni imaginarme más de un día igual a aquel en que decidí hacer la primera prueba de adiós al pañal. No. Llamenme vaga. Puede ser. Llamenme cobarde. También lo acepto. Pero la decisión de esperarlos no pasó en primer término por pensar en mí, pueden creerme.
Mi niña me dijo un día que los pañales le molestaban y que no quería usarlos más. Faltaba un mes para cumplir tres años. Hicimos la prueba y claro que hubieron algunas mudas de ropa y algunos charcos, pero no fueron tantos. Tenía que convencerla de llevarlos puestos para las salidas y nunca los quiso de noche, desde el primer día. 
Uno de los varones, como su hermana no usaba pañales, tampoco los quería. Lo intentamos de día algunas veces pero siempre se olvidaba de avisar porque jugar... claramente es mucho más entretenido!!! Aunque hicimos un gran esfuerzo porque cada accidente fuera sólo eso, un accidente, y se tomara con humor y paciencia, notaba que él se sentía mal cuando ocurrían. Volvimos a los pañales y de día los aceptaba sin problemas pero a la noche, lloraba y se quejaba y pedía a gritos no usarlos. Dos días. Al tercero, dejé mi lógica y todo lo que había leído de lado y puse un protector de colchón en su cama como había hecho con su hermana y durmió con sus amados calzoncillos. Y amaneció seco. Y así por varias semanas hasta que, con los pañales puestos  sólo de día empezó a pedirme ir al baño, cada vez con más precisión, hasta que un día no los quiso más y así se fueron.  Hubieron accidentes en algunas salidas, porque una vez que el pañal estaba fuera detestaban volver a ponérselo. Nos acostumbramos a salir con mudas de ropa y a confiar en sus decisiones. Apenas un mes pasado su cumple de tres, estaban los dos sin pañales y con una tasa mínima de accidentes.
El otro niño no tenía ni el más mínimo interés en dejarlos. La pediatra me sugirió que ya era hora. En un par de meses venía el jardín. Era verano. De nuevo me picó el bichito y pensé "y si lo ayudamos?". Bueno, el niño dejó los pañales en un par de semanas, en un enorme esfuerzo de adaptación, pero el proceso no fue ni tan simple ni tan llano como en los casos anteriores. Hubo que levantarse muchas veces en mitad de la noche. Pero no quería pañales una vez sacados. Hace apenas un mes que la situación mejoró notablemente. Probablemente ese hubiera sido su momento y talvez me equivoqué en adelantarlo- mis disculpas hijo!
Luego de hablar con otras madres de niños mayores que ellos me entero que no es poco común que hasta los cuatro ya cumplidos usen pañales de noche. Pero no estábamos al tanto... que más puedo decir en nuestra defensa...

Capítulo II: Mamaderas (o biberones, para mis amigas del otro lado del océano!)

Esto ha sido responsabilidad mía y sólo mía y si por mi fuera cada mañana les daría su mema en la cama mientras los visto dormidos y los mandaría al jardín con media hora más de sueño. Y sí. Lo confieso. Y también mérito de ellos y sólo de ellos. Claro está.

Hasta febrero pasado tenía la ilusión de que los desayunos fueran más simples y llevé con nosotros las memas a las vacaciones.  Una resultó funcional, pero las otras dos pasaron del bolso a la repisa y de la repisa al bolso.  Y así fue que una semana antes de empezar el jardín, los mismos dos que abandonaron la mamadera dejaron de tomar leche y hubo que empezar a explorar posibles desayunos que tuvieran ganas de comer habiéndose levantado a las 6:30 de la mañana. Por suerte quedaba uno que tomaba la lechita en su cama... Hasta que ese uno, además de la "lechita en su cama" empezó a pedir desayuno como los hermanos y así fue como paulatinamente la tercera sobreviviente desapareció de  nuestras vidas.  Los primeros dos no toman ni chocolatada ni nada. Los licuados si le sienten mucho gusto a leche no les gustan. No prueban el puré de papas si le agregué "eso".

Así  es que de mañana empezaron a reinar el  yogur y los jugos de frutas  -limitados por el tiempo y las marcas comerciales que ofrecen jugos frescos, sin conservantes, sin azúcar agregado...- los cereales, los panes con queso/manteca/miel/dulces, frutas cortadas, los sanguchitos.... ufff.... qué complicación!!!  Y qué contarles de las exhortaciones ad infinitum para que coman algo de aquello que ayer les encantó...

Las meriendas suelen ser frutas y algunas galletas y alguna vez al mes está el mimo del pionono con dulce de leche, que es claramente un favorito.

Corto y sencillo, muy sencillo nuestro capítulo de la mamadera. Ningún, pero ningún esfuerzo. Y aunque aprendieron a tomar con sorbete o bombilla de muy pequeños y en vasos comunes pasado el año y medio,  no sé por qué, nunca tuve YO la más mínima necesidad de que ELLOS dejaran la mamadera. Creo que eso debe haber favorecido el proceso.

Capítulo III: Chupetes

Aquí se pone más arduo el asunto. Por un lado porque aún es parte de nuestra realidad y por otro por lo público del asunto. Los pañales y las mamadera son más bien cosas íntimas, que salvo que alguien tenga un interés particular por el tema, no suelen ni preguntarte ni señalar acusadoramente al niño que aún no los deja.

Pero el chupete... no hay quien en la calle no les diga que ya están grandes, que qué feo, que qué asco.  Y me da mucha bronca. Aunque debo admitir que en casa y en algunas circunstancias de agotamiento mental y falta de creatividad, yo misma se los he dicho.

Porque con el chupete, yo no me llevo bien. Mis años de estudio y de laboratorio en contacto con el mundo microbiológico me hace renegar de esa peste metida en la boca de mis enanos... La pediatra en este caso no expresó dictamen. Y yo sé que es horroroso el tema del chupete con grietas, desde todo punto de vista, pero me he negado a comprar más chupetes y los usan hasta las últimas instancias... hasta que llega uno nuevo. Inconsistencia total. Lo sé, no me lo digan.

Y de nuevo, creo que el conflicto pasa porque no me decido. Por un lado están sus tiempos, sus ritmos, el respeto a sus apegos y sus dependencias y a su propio proceso de liberarse de ellos. Por otro que los veo con ese chupete y pienso en los hongos, en las bacterias... puajjjjjjjjj!!!
Mi argumento más utilizado es que ya están grandes. Y veo esas manitos pequeñitas y esos ojitos dulces e inocentes mirándome y me siento casi una mentirosa. O una mentirosa entera. Mi esposa diría que exagero. Pero yo soy así: hiperbólica, que puede hacerse al respecto!

A uno solo convencí con mi argumento: el olor del chupete al despertarse. Es tan sensible su olfato que una vez que se dio cuenta no pudo volver a ponérselo. Lleva más de un año sin chupete. Pero con los otros dos no hay caso. A veces dicen que no usan más, pero lo piden al cabo de unas horas. Alguna noche han dormido sin chupete. Otra, que una vecina se rehusó a devolver el que cayó a su balcón, lo han compartido. Un par de veces nos hemos olvidado todos y uno de los peques entró al jardín con chupete, lo que fue un poco menos que vergonzoso -para el niño y la madre.

Realmente espero que se decidan antes de los cuatro o que mi creatividad se dispare y los convenza. No me gustan esos chupetes. Y no me gusto yo tratándolos de "grandes para chupete" o negándoselos o quitándoselos, no. Claramente no estoy a favor de eso.  Pero no me gustan esos chupetes!!!!

Epílogo:

Hay pequeñas cosas en las que empezamos a ensayar el "arte de soltar". Ellos como protagonistas de su vida y sus propios procesos. Nosotras como madres que buscamos que se desarrollen sana y libremente, amados sin condiciones.
No entiendo por qué hay fechas y plazos para todo, no sé porque a veces los asumimos como válidos, nos asustamos y preocupamos si nuestros niños no llegan a ellos, nos sentimos orgullosas y satisfechas si los cumplen o se adelantan. No desconozco el poder del entorno, de la socialización,  la influencia de los demás sobre el accionar individual. Pero no dejo de preguntarme por qué a veces con la mejor de las intenciones y el máximo esfuerzo de poner conciencia además de amor en el asunto, caemos en ello.
Unos escaparemos de los pañales y nos pasarán de lado las mamaderas pero quedaremos atrapados en los chupetes. Para cada quien su combinación letal o perfecta. Pero todos atravesamos por estos pequeños hitos sin indiferencia.
Y claramente todos los niños en un momento o en otro dejan el chupete, el pañal, la mamadera... por qué tanto alboroto? 
No lo sé. Sólo sé que no existen recetas ni teorías ni análisis que ayuden. Sólo existen realidades, tantas como individuos. Y tal vez nos sirva de algo -o talvez de nada-, compartirlas. Pero por si lo primero es cierto, aquí va este post, que juega a ser ensayo - sólo por sacarle seriedad al asunto.
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