viernes, 20 de julio de 2012

Nuestros hijos ya son nuestros hijos

Claro que siempre lo fueron, pero desde hoy, el estado reconoce a nuestra familia por entero: nuestros hijos tienen ya sus dos apellidos y figuran como hijos de sus dos madres en la partida de nacimiento y en los documentos de identidad. No es poco.
El alma se llena de sentimientos y emociones que se desbordan... no sé cuántas veces he llorado hoy, creo que tantas como las que mi sonrisa, de lado a lado, ha estado presente.
Me siento agradecida por el esfuerzo de mucha gente que le puso el cuerpo a esta lucha, con los gobernantes que tomaron la decisión política de reconocer nuestros derechos, con los funcionarios que la ejecutaron con respeto y contención. Me siento agradecida con la vida, con Dios.
Me siento feliz, me siento profundamente feliz...
Recuerdo nuestras peregrinaciones con esa panza inmensa entre abogados y organizaciones para ver cómo podíamos darles a nuestros hijos un respaldo legal que por ese momento no se veía ni cercano ni demasiado posible.
Recuerdo la noche que se hizo madrugada frente al televisor escuchando las ponencias de los senadores con el corazón apretado y el estómago hecho un nudo y la emoción infinita cuando la votación reveló que en Argentina ya era Ley el Matrimonio Igualitario.
Recuerdo el día de nuestra boda, con nuestros pequeños hijos presentes, nuestra familia, nuestros amigos. Todos juntos celebrando ese logro, grande, grande y soñado tanto tiempo.
Se me vienen de golpe a la cabeza y el corazón las reuniones, las cartas escritas a los funcionarios, a la Presidente, las fotos que cuidadosamente elegimos para acompañar nuestras palabras. Y más reuniones y más llamadas... El día que nos dijeron que finalmente iban a firmar el decreto que igualara los derechos de nuestros hijos con los de los niños nacidos después de la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario. El acto en Casa Rosada mirando como finalmente Cristina de Kirchner firmaba el decreto.
La semana pasada y esta yendo y viniendo al Registro Civil, hasta que hoy al medio día fue la entrega oficial de las partidas, las libretas de matrimonio completas con sus nacimientos y el trámite para el nuevo DNI.
Recién llegamos, nuestros pequeños duermen tranquilos. Ella también duerme, más tranquila que nunca... Y yo,  yo no podía dejar de volcar así, desordenados pero fieles, todos los pensamientos y sentimientos que me piden a gritos salir...
Estoy feliz, feliz, feliz, feliz....
Hoy brindo por mi familia y brindo por mi país!!!
 
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