viernes, 29 de junio de 2012

Historia de nuestros sueños felices...

Como ya les había adelantado, vamos a ir desde aquí más a favor de los sueños felices que contra Estivill. Y el motivo no es que tengamos una posición tibia al respecto o estemos en algo de acuerdo con lo que publica este señor en su libro "Duermete niño", sino básicamente, que no lo conocemos lo suficiente: no hemos podido leerlo. Claro que hemos escuchado de él, claro que nos han llegado sus ideas y consejos, claro que hemos aguantado dos o tres frases de algún fragmento suyo... Pero hemos rechazado esas ideas, simplemente, porque no tienen que ver con el estilo de crianza que elegimos, porque no tiene que ver con nuestra familia ni con lo que queremos de ella. Así que aquí está nuestro aporte a la campaña por el Día Mundial del Sueño Feliz...

Cuando nuestros hijos llegaron a casa, empezaron a dormir juntos. Su pequeña cuna estaba junto a nuestra cama, que era más pequeña que la que tenemos hoy, y así dormíamos en las noches. Las siestas diurnas nos encontraban más acompañados aún.  Crecieron y hubo que cambiarlos de cuna y ya no entrábamos todos en el mismo cuarto, así que los tres pasaron a una cuna más grande y una de nosotras dormía en una cama pegada a ellos para poder tocarlos y que así se sintieran más a gusto y calmados. Siguieron creciendo y fueron los tres a la cama grande, pero en ese momento no había lugar para cinco, así que eran ellos y una de nosotras cada noche. A los seis meses compramos sus cunas, que tienen hasta el día de hoy, transformadas varias veces de acuerdo a las necesidades y el paso del tiempo. En ese momento cambiamos nuestra cama por una más grande, la más grande que entrara en nuestro pequeño cuarto, y así empezamos a recibirlos por las noches, de a uno, de a dos y a los tres juntos también.

Desde esos seis meses, siempre se dormían a upa nuestro y luego hacíamos malabares para llevarlos a sus camitas ya dormidos. Si se despertaban en la noche, ya sabíamos cuál era el remedio: brazos, besos, mimos, teta o mamadera y casi siempre terminaban durmiendo con nosotras. A sus dieciseis meses empezamos a intentar que conciliaran el sueño ya en sus cunas: al principio estabamos las dos, cada una entre dos cunas, tomando sus manitos, cantando, haciendo mimos. Luego cambiamos la disposición de su cuarto y una sola de nosotras podía tocarlos a todos, mimarlos a todos... Les cantábamos, les contábamos cuentos y nos quedábamos allí hasta que los tres estaban profundamente dormidos.


Hoy la rutina de las noches es similar, pero por lo general, algo más breve: un colchón en el piso junto a los tres, alguno a upa, otro de la mano, otro que no quiere la mano ahora, pero más tarde sí, cantos, cuentos, amor, compañía.  Ya sabemos que lo más probable es que en un par de horas llegue algún "invitado". Cuando estamos todos juntos, es difícil esquivar patadas y empujones, a nosotras y entre ellos. Nos transformamos en barreras amortiguadoras de golpes entre hermanos y los vamos acomodando lo mejor posible: uno entre las piernas, otro encima del pecho, el tercero abrazado... Si se despiertan todos quieren upa y se hace lo que se puede.
Desde hace un tiempo nuestras siestas son en la cama grande: durante la semana yo y el fin de semana ella, dormimos con nuestros tres hijos y también con osos, tigres, leopardos, monos y ovejas. O lo que toque en suerte. Como me cuesta mucho dormir de día, suelo quedarme allí mirándolos, haciéndoles mimos, disfrutando su cercanía y su contacto.

No hemos practicado el colecho puro o estricto salvo en los primeros meses de sus vidas y algunas vacaciones. Es decir, son muy pocas las veces que comenzamos la noche los cinco en la misma cama, pero casi siempre la terminamos juntos.

Este es nuestro modo y esta es nuestra historia. Nuestros niños son felices así. Nosotras somos felices así.
Y nuestros sueños, también lo son. 



domingo, 24 de junio de 2012

Día Mundial del Sueño Feliz

He tomado prestada esta imagen del blog de Miriam Tirado, A Flor de Pell, a quién leo con frecuencia y se las recomiendo.

Se trata aquí sólo de anunciar que el próximo 29 de junio se realizará una campaña masiva en blogs y redes sociales (Facebook y Twitter) para promover el sueño acompañado y contar historias y experiencias de "Sueños felices".



Lema y acciones (tomado también de A Flor de Pell)

La idea es que el hashtag #desmontandoaEstivill se convierta en trend topic en Twitter y que blogs, páginas y perfiles de Facebook se llenen de mensajes a favor del Sueño Feliz.
Para ello, las acciones son las siguientes:

-Súmate al grupo de Facebook o al evento.

-Si eres bloguera o bloguero, anuncia ya este evento en tu blog. Especifica que el hashtag #desmontandoaEstivill solo hay que usarlo el día 29 en Twitter. Haz un post ahora anunciándolo y publica otro post el 29 contando tu experiencia de sueño feliz.

-El día 29 (y nunca antes) comparte todos los artículos, citas, testimonios que quieras sobre sueño feliz acompañando a tu hijo, a través de tu perfil o tu página de Facebook, y a través de Twitter.

-El día 29 (y nunca antes) tuitea y retuitea todas las razones que tienes para acompañar a tu hijo a dormir, todos los argumentos científicos que encuentres, todas las ideas que quieras, bajo el hashtag #desmontandoaEstivill.

Personalmente, no voy a ir "contra Estivil" ya que no me merece la pena. Además, tampoco tengo Twitter, pero sí quiero apoyar la iniciativa y que más familias sepan que es posible y está muy bien, si así desean hacerlo, acompañar el sueño de sus niños. No digo más aquí porque esta entrada es sólo para promover la propuesta.

Te sumas el 29 de junio? Te espero!
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