jueves, 22 de marzo de 2012

Primer día de Curso de Pedagogía Waldorf

Hoy fue el primer día del Curso para Padres en el Colegio Rudolf Steiner. Debo decir que disfruté plenamente de todo el tiempo que transcurrió allí.
Me sentí muy cómoda con la persona que dicta el curso, que ya la había conocido en la entrevista previa. Éramos veintisiete los padres y madres reunidos. Todos tenían a sus hijos estudiando en este colegio o en otros colegios Waldorf, así que somos los únicos del curso que venimos a ejercer el rol de "candidatos".
Iniciamos con una sesión de Euritmia, es la primera vez que tomo una clase semejante. Podría comparar la primera parte del trabajo con ejercicios de Chi-Kung o Tai-Chi y al final con una especie de danza o movimientos grupales coordinados -como los que suelen verse al inicio de las Olimpiadas ejecutados por gimnastas para mostrar distintas formas, aunque ese no era el objetivo, es lo más cercano que pude encontrar para explicarme. Esto combinado con juegos de imitación, de guía y seguimiento,  diversión y mucha energía... No es menor el hecho de un piano sonara en la sala para sugerir la intensidad y el ritmo.
Luego, en el patio de la escuela hicimos una caminata libre al son de las palmas de la coordinadora y cuando ella hacía un corte, nos presentábamos con la persona que teníamos al frente. Debo haber interactuado con unas diez personas en este juego.
Ya en la sala de clases, con tres mesas adornadas con manteles azules y naranjas y con pequeñas macetas con flores en los extremos de cada una, tomamos un té o un café según el gusto y las ganas y compartimos unas galletas de avena mientras extendíamos el breve espacio para seguir conociéndonos.
En el resto de la mañana, volvimos a nuestra infancia rescatando un recuerdo escondido, trabajamos en grupo según la consigna establecida y luego escuchamos a la docente. Cuando llegamos a este punto, todos estábamos relajados, de buen ánimo, sin hambre, cómodos dentro del grupo, con la mente y el corazón puestos en el tema a tratar.
La verdad es que iba con ilusiones y buena predisposición, pero sentí mis expectativas superadas. Creo que una experiencia de aprendizaje integral, respetuosa, divertida y armónica como la que tuve esta mañana es la que quisiera para los niños, para todos, no sólo los míos, sea cuál sea el método, la escuela o el lugar donde la obtengan.

Nuestros días por estos días..

Hace días que vengo escribiendo, de a dos líneas, un post que publicaré más tarde y he titulado "Desvelos"... y aunque poco de él ha sido escrito bajo esas condiciones se ha tornado tan complejo como la razón de los mismos.
Con lo cual y transgrediendo mis propias reglas, he decidido saltármelo y pasar a algo más sencillo, contarles de las cosas que nos pasan y darme un tiempo para contarles lo que pienso.
Los niños están creciendo muy rápido, ya hablan mucho, sin pronombres, con los verbos en infinitivo, pero te cuentan todo y es muy divertido y a veces sólo querés que se calmen y tomen su turno para hablar en lugar de hacerlo los tres a un tiempo. Te das cuenta qué les ha gustado más, que cosas los impresionan, cómo algunos detalles que podrían ser imperceptibles para un adulto son lo que guardan más celosamente en sus memorias y pueden volver a vivirlo una y otra vez a través de sus relatos. Es increíble cómo se van haciendo más notables sus distintas formas de ver el mundo, interpretarlo y manifestarse en él. Son muy divertidos!
El domingo decidimos ir almorzar a lo de los abuelos MyH en subte en lugar de viajar en el auto como hacemos siempre. Esto implicaba que debían caminar varias cuadras, primero desde casa hasta la estación de inicio y desde la llegada a la casa de los abuelos. De regreso, ya venían cansados y se les notaba. Pensamos que tal vez no había sido tan buena idea. Bien, no han parado de contarle a todo el mundo, a su abu Carmen por teléfono, al portero, a la vecina, a nosotras, y cientos de veces, que ellos (cada uno señalándose a sí mismo y diciendo "yo") viajaron en subte. Y con quienes. Y a donde fueron. Y que estaba su primo J en la casa de los abuelos y jugaron con él. Y luego volvimos con el tío y el primo. Y en subte. En subte!!!!!
Hoy salimos a pasear y a donde querían ir: al subte!!! No había quién les explicara que yo sola no podía llevarlos, Gaby decidió hacer huelga de piernas caídas y tuve que sacarlo de la patineta y pedirle a sus hermanos a ver quien me quería colaborar porque teníamos que cambiar de puestos. Y aunque puede ser muy divertido el viaje en patineta atrás del coche, es mucho más cómodo ir sentado. Finalmente llegamos a un acuerdo no sin antes tener que escuchar razones y protestas. Me encanta verlos crecer y todo lo que ello implica.
Por otro lado, y por anunciar algo que ya les contaré en más detalle, esta semana empezamos el Curso de Pedagogía Waldorf para Padres, el martes empezó mi mujer y mañana me toca a mí, estoy muy contenta y un poco ansiosa. Espero sentirme cómoda en las actividades y con el grupo, y tengo mucho interés de experimentar en mi misma lo que tanto he leido, antes de tomar una decisión que involucre a mis niños.
Bueno, me despido y me voy a dormir, que mañana empiezo jornada de temprano.




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