martes, 10 de enero de 2012

De sapos, delfines y conejos...

Nuestros bebés cumplieron dos años y soplaron sus velitas tan fuerte y tantas veces que parecía que cumplían ocho... Fuimos a Mundo Marino, quedaron fascinados con los delfines y las orcas saltando en el agua y no dejan de imitarlos cada vez que entran en una pileta.
Volvimos a casa, armamos con ellos el Árbol de Navidad: pusieron guirnaldas, pelotitas, la estrella de la punta, eligieron los animalitos del pesebre entre sus juguetes. Dos días más tarde y cansadas de armar el pinito por 25ava vez... nos quedamos con los objetos navideños representativos colgados a altura prudente. 
Les regalaron tres Sapos Pepes que descubrimos te pueden transportar a una noche de verano campestre la vez que por error se fueron a dormir con ellos.  
Fuimos de visita a la casa de la abu  y el tío a San Rafael, pasamos Navidad, recibieron felices los regalos de Papá Noel sanrafaelino, disfrutaron ellos y disfrutamos nosotras muchísimo. No faltó nada: gente querida, río, lago, montaña, degustaciones varias... Fuimos a una granja educativa y le dieron de comer a pavos, gansos, patos, chivitos, ovejas y conejos. Recibimos el año junto a la familia de mis padrinos y los dos que aguantaron hasta las 12 vieron por primera vez los fuegos de artificio.
Nos recibió a la vuelta un Bs. As. cálido. Calidísimo diría. Llegaron los Reyes con sus regalos y encantados les fueron a mostrar a los abuelos -que claramente tuvieron que mostrarse sorprendidos-. Desde ese día  los chupetes sólo se usan para dormir.
Armamos las piletas en la terraza y ayer vinieron tres amiguitas para compartir la diversión. Descubrí que crecieron mucho este año. Que cada vez que decía "nos vamos!" se hacían uno al grito de "noooo!" y volvían a buscar el último chapuzón corriendo a la pileta. Que tienen puntería con la manguera si de mojar a una madre se trata. Que pueden jugar con amigas de 4 años y pasarla bárbaro todos. Que saben abrazarse y posar para una foto. Que los 45 minutos de preparación matutina de pileta y los 45 minutos de preparación de bolsos y niños antes de subir, siguen siendo los mismos. Pero ya no hay que subir un piso por escalera con ellos a upa sino de la mano. Que los 15 minutos que pasaban en el agua se pueden transformar en 3 horas y eso si uno puede lograr que salgan. Que el piojo que faltaba aprendió a saltar, con los dos pies juntos, levantándose unos centímetros del suelo, una y otra vez. Así que ahora tengo tres sapos, o tres delfines, o tres conejos... según lo decida el consejo trillizo que en casa, hace rato tiene voto y con esto de ir dejando los chupetes, cada vez tiene más voces...
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