martes, 4 de octubre de 2011

Titiriteros, músicos y traviesos

Sólo tengo una foto que da fe de lo último, lo demás se los cuento.
Gabriel ama su títere Rigoberto, el policía. Seguido viene con un dedito hacia arriba para que se lo acomode. Hoy me di cuenta que si metía dos deditos en la cabeza le iba a ser más cómodo. Así hicimos y el dedo gordo fue a convertirse en la mano derecha de Rigoberto: "Tauuu!" decía, mientras subía y bajaba la cabeza. Dos segundos más tarde Rigoberto levantó unas tapitas con sus brazos de títere y se las llevó a Sofi y Nico, acompañadas de un beso.
Quisieron que les cantara las canciones de Gymboree. Sacaron sus instrumentos e intentaron reproducir el ritmo. Un rato después ellos seguían tocando: Sofía y Nico hicieron gala de unas habilidades para mí desconocidas con la armónica: tocaban despacito y lento, rápido y fuerte de manera alternada, sonidos agudos y graves. Debo decir que la combinación me resultó tan sorprendente como agradable al oído... No estoy diciendo que sean prodigios de la música ni mucho menos. Son lo que son, niños explorando el mundo. Pero qué maravilloso presenciarlo!
Fui al baño a lavarme las manos, volví más rápido de lo planeado por los gritos de Gabriel. Algo pasaba. Después de asegurarme que en realidad sólo estaba incómodo y quería salir de donde se había metido, les dije que me esperaran . Se quedaron los tres aunque uno solo fuera "el obligado". Y cuando dije "saluden a mamá para la foto", hasta el damnificado levantó la manito. Así son. Y así me tienen: loca de amor.


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