sábado, 3 de septiembre de 2011

Y lo dije nomás...

Una persona que no veo desde el embarazo me preguntó si los trillis ya gateaban. Cuando contesté que a veces, cuando imitan a un perrito/gatito/león sí gatean, pero que lo habitual es que corran de una punta a la otra del pasillo, me dijo "Pero no es que van a cumplir un año?".
"Están por cumplir DOS años"  -"Cómo pasa el tiempo" dijo y pensé lo mismo a coro...
 Yo que cada 25, si me preguntan, digo que "están por cumplir tantos meses" -aunque sea al día siguiente que los cumplen-  me traje tres meses adelantados y me los puse enfrente. Dos años.
Nico se quedó dormido a upa. Después de media hora me dolían el brazo y la cintura. -"Querés que lo lleve a su cuna?" - "No, dejá, si ya se va a despertar, para qué". La pura verdad: quería sólo abrazarlo y mirarlo dormir y sentir su manito apoyada en mi pecho.
Me encanta verlos crecer, me asombran sus logros, me divierten sus ocurrencias, me llena de ternura su amor fraterno. Me mantienen cotidianamente orgullosa de ser su mamá, una de ellas. Sin embargo de cuando en cuando, siento nostalgia de mis bebés chiquitos y los dejo dormirse a upa y cuando se despiertan y me miran y sonríen, el corazón se me agranda y la garganta se aprieta... Y es todo lo que me estaba haciendo falta.

domingo, 28 de agosto de 2011

Cunicamas

El viernes cumplieron 21 meses. Se trepan a todos lados, el sillón es el sitio de escalada preferido. Los cuatro costados y las versiones pie-cabeza y cabeza-pie han sido exploradas de subida y de bajada. Sin embargo y aunque algunas veces lo intentaron, jamás se saltaron las barandas de la cuna. No hay dudas de que pueden hacerlo y pensar que se puedan caer desde allá arriba es un riesgo probable y por supuesto, rogamos que no suceda. Esto hace unos meses ya. Cinco para ser exactos.
Hoy nos dieron ganas de sacar las barandas y probar qué pasa. Con la consigna, claro está, de que si no funciona, las atornillamos de nuevo y listo. Las cunas devenidas -casi- en camas, conservan una de las barandas, así que desde ahora son las cunicamas. Están las tres bien pegaditas y le robamos un pedazo al piso del ex-corralito para amortiguar posibles caídas y ganamos lugar para jugar adentro del cuarto.
Ellos fascinados. Porque decir que les gustó es quedarse corto. Están chochos, se subieron a todas y cada una de sus cunicamitas, de a uno, de a dos, de a tres, a distancia prudencial y encimados. Cautelosos y a los saltos, cantando y riendo. Y mirándonos para ver qué decimos de su festejo.
Nosotras encantadas con su reacción, pero llenas de dudas sobre el futuro cercano y la logísitica inmediata: ganó al debate, por hoy, la puerta de seguridad impidiendo la salida. Mañana veremos. Si nos acordamos en la noche o perdemos algún diente en la puesta de chupetes o el rescate cotidiano del revolucionario de turno, será un factor decisivo.
Los chicos crecen, después no digan que no avisamos :)

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